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24.6.16

"SUSTO o MUERTE": el votante católico ante las elecciones del 26J.

Hoy ha sido un día dedicado al jardín: nada mejor que una actividad relajante-pero-productiva para la jornada de reflexión. Y, aunque se ha hecho un poco tarde, he cosechado entre col y col unas cuantas buenas reflexiones, que de eso se trata.

Me pregunto: ¿qué es lo mejor o lo peor que puede pasar mañana? El panorama político ha cambiado tanto desde las últimas elecciones generales que la sensación de inseguridad - Brexit aparte - ha alcanzado cotas más elevadas que en los 20 años que llevo votando a nuestros representantes. Todo parece incierto, a pesar de tratarse de una 'mera repetición' de las elecciones de hace seis meses.
Nos han asustado mediáticamente con el sor-paso, con la desintegración del bipartidismo, etc.




Pero siendo realistas, veo dos opciones en general con un factor clave: da igual quién "gane" las elecciones porque aquí lo importante será formar gobierno. En este sentido encuentro dos alternativas probables:

1 - Que gane el PP y gobierne con C's (o remotamente con la abstención del PSOE). Para ello lo más plausible es que sumen, pacten y Rajoy no sea presidente, sino... ¿Soraya? Sin duda sería un pelotazo "progresista", con la primera presidenta del gobierno. Este es un as que tienen en la manga.

2 - Que gane la izquierda, con una suma de la coalición PSOE-C's lo suficientemente fuerte como para gobernar con la abstención de PODEMOS o incluso para que el PP se vea obligado a dejarles gobernar (al menos durante unos meses).
En este caso el nuevo presidente del gobierno sería Pedro Sánchez.

¿Que por qué no digo nada de PODEMOS? Pues porque no les veo gobernando en ningún caso. Una cosa es ser muy mediáticos, triunfar en las encuestas de Twitter (que ya hemos visto cómo fallan más que una escopeta de feria) y otra cosa es tener que pactar con un PSOE que sabe que sería un suicidio colectivo. ¿PSOE con PODEMOS e IZQUIERDA UNIDA haciendo políticas conjuntas? Si son demasiado radicales, los votantes socialistas más moderados empezarán a protestar (pensad en Fernández Vara, por ejemplo, que está sufriendo en sus carnes los despropósitos podemitas en Extremadura). Y si son políticas demasiado moderadas, los círculos y las bases comunistas empezarán a protestar. En definitiva: sería algo así como ha pasado en Cataluña con las CUP. No lo veo viable.

La única opción de que el joven pirata 'Les Churches' sea presidente es con mayoría absoluta, o pactando con C's con el rollo de la regeneración política (repartiendo sillones, vaya). Es decir, que PODEMOS y PP están en situaciones muy similares, en realidad.

Hecho este análisis, por tanto, tenemos dos futuribles: un gobierno continuista del PP o un gobierno reformista del PSOE, en ambos casos 'fiscalizados' por la supuesta sensatez de C's.

A primera vista parecería que la cosa "no está tan mal" desde el punto de vista de un católico moderado como yo. Sin embargo, la situación creo que es muy preocupante para los cristianos comprometidos, y voy a tratar de explicar por qué.

> En las pasadas elecciones el Partido Popular centró su campaña electoral en la política económica. No es nada nuevo, ciertamente. Pero sabía que en esta ocasión había un fantasma planeando las conciencias de sus votantes: su incapacidad para mantener el compromiso de supresión de la Ley del Aborto, así como otras normas que constituyen el legado de ZP.
Da la sensación de que "los mejores" terminan abandonando el PP por la puerta de atrás, topándose una y otra vez con lo "políticamente correcto".

> El resultado: algo así como 3.000.000 de votantes del PP en 2011 que decidimos negarles el voto a modo de castigo. Por supuesto que no estoy diciendo que todos esos votos sean de católicos comprometidos asqueados por la "amoralidad" del gobierno de Rajoy, no. Pero es difícil valorar, en todo caso, los motivos. El caso es que la corrupción, la falta de coherencia, el discurso únicamente económico... hizo que muchos, muchos españoles dejaran de sentirse representados por el PP. Y entre ellos los católicos que llevamos años y años escuchando hablar del "voto útil".

> Albert Rivera con Ciudadanos, sin duda, recogió muchos de esos votos. Un voto moderado, constitucional, sensato. Pero su pacto con el PSOE ha hecho desmoronarse las esperanzas de aquellos que querían ver en C's al "nuevo partido popular".

> PSOE, PODEMOS y el resto de fuerzas con representación parlamentaria vienen a todo menos a pensar en la voluntad de Dios. Los comunistas se manifiestan claramente beligerantes con las manifestaciones públicas de la fe, con la enseñanza concertada, la Religión en las aulas, etc.etc.etc.

En conclusión: el panorama es este. (1) O seguir sirviendo de apoyo a un gobierno cada vez más secularizado e indiferente a la moral y la ética cristiana, con leyes que no fomentan la vida, la familia,  el matrimonio hombre-mujer, el cuidado de la naturaleza, la fraternidad, la libre enseñanza... y todo aquello que consideraríamos democristiano, o (2) sufrir un nuevo gobierno al estilo de ZP, que lleve aún más lejos este tipo de políticas de relativismo moral, igualdad por la bajeza y acoso y derribo al hecho religioso.

¿Existe una alternativa? Sí.

> La CEE nos ha venido repitiendo por activa y por pasiva que no debemos votar aquello que, en conciencia, no cuadra con el planteamiento cristiano de la vida y de la sociedad. Hace nada lo recordaba el obispo José Ignacio Munilla, experto en moral y en doctrina social de la Iglesia.

> Siempre ha habido partidos minoritarios con programa católico: Falange, AES, PUM+J...

> El problema de estos partidos es que no han obtenido nunca representación parlamentaria, y esta es la pescadilla que se muerde la cola.

> A día de hoy VOX es la alternativa para el voto católico en casi toda España, siempre y cuando la orientación previa del voto sea conservadora ("de derechas", si queréis).

¿Y por qué los católicos deberían votar a VOX en lugar de al PP?

Pues por varios motivos. Primero porque no hacerlo es dar la razón a los que retiraron la iniciativa de derogación de la ley del aborto: "no hace falta representar a los católicos, seguirán votando al PP como mal menor". En definitiva, la religión dejará de influir en el panorama político; nunca hará falta mencionarla, ni pensar en sus principios, ni que trascienda en la vida parlamentaria.

En segundo lugar, porque difícilmente un católico comprometido puede estar contento con un gobierno que mantiene las leyes del divorcio exprés, del cambio de sexo en menores,... un gobierno que mantiene situaciones de discriminación a los colegios concertados y los profesores de religión, de inacción ante los asaltos a las capillas universitarias, de falta de ayudas a la natalidad, de programas de educación afectiva y sexual estatales que reparten preservativos a modo de "conclusión", de calendarios de fiestas que van suprimiendo solemnidades católicas, etc.etc.

En tercer lugar, porque los pocos que hemos dado un paso adelante para tratar de fundar un partido que nos represente ¡también necesitamos ánimos! :D

Y, por último, porque el voto a VOX también es un voto útil (al menos en la circunscripción de Badajoz). Lo que hace es poner más caros los escaños, y eso es algo que acaba beneficiando a los partidos más votados (en las últimas elecciones, PP).

Por todo lo anterior yo creo en un voto en conciencia, un voto católico, un voto útil para que con el tiempo podamos estar representados. Un voto de esperanza. Un voto a VOX.

12.5.16

Por qué fe y razón son compatibles: la paradoja de la paradoja (II).

Hace ya casi una década me atreví a publicar en este blog una justificación sobre la compatibilidad de fe y razón. Releyendo la entrada - por motivos que no vienen al caso - me parece ahora que mi exposición fue bastante enrevesada, si no torpe. Así que ¡voy a intentarlo de nuevo con algunos años más de práctica en el oficio!

Lo que pretendo exponer es la tesis de que la supuesta oposición entre fe y razón no está justificada. En general, tal y como decía en la entrada original, "se entiende por razón o racionalismo a la búsqueda de la verdad mediante el pensamiento lógico a partir de realidades contingentes (...), mientras que la fe sería la aceptación de creencias o principios que no pueden ser demostrados ni refutados" empíricamente. Tras esta concepción está la influencia del filósofo David Hume , que fue quizá el primero en plantear (con permiso de un vago nominalismo medieval) que "sólo existen las impresiones sobre los sentidos, que forman las ideas", sin que podamos aceptar una metafísica que sustente otras realidades ajenas a nuestras percepciones.

La idea es buena, aunque rápidamente generó en una corriente conocida como materialismo (la materia es la que condiciona lo que somos y lo que pensamos) y este materialismo en un cientifismo ateo (puesto que las realidades trascendentes no son materiales).

Pero el problema es que la ciencia es sólo una parte del conocimiento. El método científico, sustentado por la razón, se basa en una metafísica "de las costumbres" que diría Descartes. Pero no investiga los principios universales per sé, sino su existencia como fenómeno y sus características. Sabemos que existe la gravedad, podemos intentar explicarla, cambiar el modelo de ley (del éter de Newton a la deformación del espacio-tiempo de Einstein) pero lo que nunca se cuestionará la ciencia es por qué esta realidad y no otra. ¿Por qué dos cuerpos se atraen en lugar de repelerse? ¿Por qué existen dos polos magnéticos y no cuatro? Etcétera.

Se podrá argumentar que aún así, donde no llega el conocimiento científico, sí que puede hacerlo la Filosofía. Sin embargo, después de miles de años de historia, aún no existe un planteamiento filosófico que logre explicar mediante la razón todas las cosas. De hecho, al saberse limitada, esta disciplina derivó en los dos últimos siglos hacia corrientes de otro tipo, lejos de la metafísica, como en el caso del Marxismo. Es famosa la cita de Marx: "Hasta ahora la filosofía ha tratado de comprender el mundo, ahora es hora de que lo transforme". Es decir, que ni el pragmatismo, ni el nihilismo, ni el vitalismo, ni ninguna otra corriente de pensamiento presenta unos principios antropológicos claros que anulen la posibilidad de una fe cristiana. Dicho de otro modo: la sola razón no basta para justificar los principios racionales por los que uno necesariamente opta. Y si la fe fuera incompatible con la razón, la razón debería poder demostrarlo de un modo irrefutable.

Porque, en definitiva, de lo que se trata es de que la fe es algo razonable. Si la fe negara la razón cualquier fe sería válida. Recientemente me acusaron de proponer la "inversión de la carga de la prueba", algo así como "Los dragones existen, sino es así ¡demuéstralo!". Efectivamente, si cualquier fe es válida pueda sin estar escrutada por la razón uno podría creen en dragones, magia, duendes o unicornios sin darse cuenta de su error.

Pero el error de este argumento, que es a su vez la justificación de este artículo es el hecho de que la fe cristiana se basa en la revelación de Dios. Entonces, si el hombre sobre la faz del planeta Tierra ha recibido - o cree recibir - un mensaje de revelación de parte de Dios... hay que tamizar este supuesto con la fuerza de la razón. Dicho de otro modo: la sola fe no basta para justificarse.

Es aquí donde aporto mi argumentación. Dios se ha querido revelar pero no de un modo completo y definitivo, irrefutable. ¿Por qué? Pues porque nos quiere libres. Es la libertad la que justifica el hecho de que la revelación sea incompleta, un "sí, pero todavía no".

Dios se revela mediante el dominio y la negación transitoria de sus propias leyes, demostrando así que ha sido Él no sólo quien las ha creado sino quien las sostiene. En su máximo exponente esta manifestación divina termina así:

Un hombre crucificado y, una vez muerto, atravesado por una lanza romana, no puede estar a los dos días paseando y comiendo pescado como si tal cosa. ¡Es algo que "no puede ser"! Claro, no puede ser... a menos que sea el mismo Dios el que está detrás. 

Así es como la razón remite a la fe. La razón sustenta la fe, desde el hecho de lo imposible, de lo irracional, del ser testigos de una realidad trascendente. A partir de ahí el hilo es el del testimonio y la tradición. Cada uno de nosotros somos perfectamente libres de creer o no creer (otro misterio, que aún está por ser probado o refutado mediante la razón).

Si no fuera así, si Dios no nos hubiera dado las dos alas, la de la fe y la de la razón, nuestra vida sería mucho más insípida, quizá.



8.1.16

Las llamadas "Reinas magas", el activismo ateo y nuestras tradiciones más queridas.

Este año he tenido que explicarle a mi hija de nueve años que hay padres que no creen en los Reyes Magos. Simplemente, han decidido no escribirles ninguna carta o no echarla al buzón. Se creen autosuficientes (de hecho dicen que las ventas navideñas de este año han sido espectaculares). Pero lo más increíble de todo es que prefieren ser ellos quienes compran los regalos y directamente se los dan a sus hijos, con todas las consecuencias.

Por supuesto que están en su derecho, ¡vivimos en el siglo XXI! Pero yo también tengo derecho a seguir creyendo en que SS. MM. no solo existen sino que actúan cada noche del cinco al seis de enero alimentando una tradición católica llena de magia y de ilusión. Estos sabios que un día adoraron al Niño de Belén, que según los evangelios siguieron una estrella contra todo pronóstico (y demostraron así que cualquiera que le busque con sincero corazón lo encontrará) y que fueron tan generosos... nos enseñan a ser generosos y a celebrar que "el que no se hace como un niño no puede entrar en el reino de los cielos". En el fondo, es una fiesta que pone de manifiesto y enseña a todos - niños y mayores - que hay más dicha en dar que en recibir. Es una celebración de la generosidad y de la fe. Y, sin embargo, hay gente que vive sin pizca de fe...

Pues bien, esos adultos que no encuentran ningún sentido trascendente al día 6 de enero, Epifanía de Nuestro Señor, han decidido este año tomar otros modelos:


"Otras" modelos en realidad, y a la vista está. El parecido de estas supuestas "reinas magas" con las brujas de Salem es tanto que hasta asusta. Pareciera que o lo han hecho a propósito o el destino ha querido jugarles una mala pasada haciéndoles el hazmereir de las redes sociales.

¿Es que se pueden confundir de tal manera las tradiciones con las ideas políticas o activistas? ¿Qué será lo siguiente? ¿Qué otros personajes de la historia tenemos que cambiar de género para lograr la paridad? ¡No sólo es absurdo sino que violenta nuestras tradiciones! ¡Basta ya! ¡Un poco de respeto a los católicos españoles, que se nos llena la boca al hablar de nuestra diversidad y de las identidades de cada uno...excepto en el caso de los creyentes!

Yo entiendo que no es fácil vivir en un país de tradición católica cuando uno es ateo militante (porque los agnósticos suelen ser mucho más razonables). Es duro: no ir a trabajar en función del calendario cristiano - empezando por los domingos y fiestas de guardar y pasando por Navidad, Carnaval, Semana Santa, San Isidrod, Santa María de agosto, día del Pilar, y miles de fiestas patronales en los pueblos de esta piel de toro -, sufrir los cortes de tráfico en las manifestaciones populares de fe  como las procesiones, las cabalgatas o las misas multitudinarias en lugares públicos, o escuchar en las noticias las ideas cristianas - las declaraciones de los obispos, o las reivindicaciones de la escuela católica concertada -, o tener que acudir a las bodas, bautizos y comuniones cristianas, etc. etc. Pero, ¡amigos!, es lo que tiene haber nacido o vivir en un país como el nuestro. Porque, que no se os olvide, somos los cristianos los que tenemos muchas cosas que celebrar

Que yo sepa, a nadie se le obliga a reunirse con la familia, ni a ir a la cabalgata de Reyes... como a nadie se obliga a ir a misa o a hacer la primera comunión. Es elección de cada uno, y en todo caso de los padres.

Así que el que quiera hacer una calendario alternativo que lo haga. El que tenga motivos para celebrar otras cosas que las celebre y que las proponga... si considera que al conjunto de la sociedad le puede convencer el cambio. Mientras tanto, por favor, un poco de sentido común y de respeto hacia nuestras tradiciones. 

3.1.16

Navidades pasadas por Whatsapp

Estamos inmersos de lleno en la "era guasap" hasta el punto de que estas navidades ni siquiera hemos enviado christmas. Pero no quiero dejar de bloguear una de las dos conversaciones más interesantes que he mantenido tras enviar este mensaje de felicitación a mis contactos:

[25/12/2015, 18:21]  Daniel escribió:

He de reconocer que esta Navidad es especial para mí... porque me doy cuenta de que en los últimos años he perdido la fe. Ya no creo en la bondad del ser humano: demasiadas guerras en una orilla y demasiada indiferencia en la otra🌊🙈.
Ya no creo en que sea posible construir la paz, cuando cuatro violentos pueden sembrar el pánico en cualquier parte💥🗼.
Además he perdido dolorosamente la fe en la educación,  en la política e incluso en los lazos de sangre. 🌐🎎
Me pregunto: ¿Qué sentido tiene hablar de progreso o de bienestar económico mientras el planeta se resiente? ¿Por qué nos hemos convertido en consumidores en vez de en ciudadanos de un mundo mejor? 🌍
Poca cosa me queda: sólo el amor de los más cercanos, a la espera de que no nos sea cercenado demasiado pronto por las zarpas de la hermana muerte. 💝 💀
Y en mitad de esta vorágine de pensamientos llegan estas "Felices Fiestas"❄ 🎄, con sus luces LED frías y sus regalos superficiales 🎁, esos de los que uno ya no sabe ni qué regalar ......Será porque son las primeras navidades con luna llena desde 1977, el año en que nací. Será la nostalgia de los que nos dejaron o de aquellas veces en las que sí creí. El caso es que Dios ha vuelto a nacer y me cogió desprevenido. Pero precisamente por eso necesito entender el porqué. ¿Por qué Él sí que cree en nosotros? ¿Para qué molestarse en salvar a esta pobre condición?  ¿De verdad mereció la pena intervenir en nuestra triste historia?
"Es que Dios se ha enamorado. Es una locura de Amor". Y necesito más que nunca mirar a los hombres como Dios los mira. Encontrar la bondad que aún existe en el fondo de su corazón ♥. Aprender a apreciar lo bueno, lo bello, lo que da sentido a nuestra vida. Y dar de nuevo el paso hacia adelante buscando el bien de los demás, más allá de los sufrimientos, de la indiferencia o del rencor. Volver a beber de Su apuesta por las únicas criaturas capaces de amar y de reconocer el Misterio que nos trasciende y que se esconde en este pequeño Niño de Belén. Él se hizo pequeño y nos demostró que sí se puede, que no todo está perdido.
Que su Gracia nos ayude y nos siga bendiciendo.🙏🏻 Feliz Navidad.🎇


+ Primooo!! Un abrazo muy especial para ti desde la distancia física, sólo accidental. Espero que sea leve la ausencia. Muchísimas gracias por tu labor, nos sentimos orgullosos. Bravo!!  Nos vemos a la vuelta. D.

Mi primo Carlos está en Irak. Lo han destinado allí en una misión de seis meses justo ahora en diciembre. De ahí el añadido final. Su respuesta ha sido absolutamente elocuente:


[26/12/2015, 03:16] Carlos Méndez Cruz:
Querido Primo, son muchas las similitudes que encuentro en lo que me as mandado cuando recapacito pensando lo que he vivido estando aquí. A pesar de mi escaso tiempo en estas tierras donde la vida poco vale y los hombre matan en el nombre d Dios. Ese hecho en concreto me quedó impresionado, blanco, sin palabras; cuando lo vi en persona por primera vez. ¿Qué tipo de fe es esa? ¿Cómo puede de ser que solo con sangre se limpie el nombre de Dios?...Ya me cuesta a mi escribir en una misma frase estas dos palabras, cuánto más el ver como las llevan a cabo en una acción a manos de hombres que justifican con su fe lo que te cuento. Éstas son las tierras en las que el hijo de Dios nació y vivió, y su pueblo sigue siendo este que ahora vive en guerra. ¡Vaya mundo este Dani! Me he instruido durante medio año para llegar aquí y tras horas infinitas de instrucción, teóricas, estudio del mundo árabe, conferencias de analistas especializados en lo que ocurre a nivel mundial, cursos de primeros auxilios e intervención en zonas d guerra, sesiones d tiro y mas tiro, explosivos, IED,s ...etc..etc...etc..Llego aquí..y nunca me he sentido mas desprotegido.

Nuestra labor no es fácil y tomar decisiones aquí es vital...Pero cuidare de las personas que sufren esta guerra; mujeres,hombres y niños que no quieren vivir así y rezan a Dios por que se acabe. Los políticos los llaman "daños colaterales"; yo creo que son los verdaderos creyentes, porque a pesar d haberlo perdido casi todo incluso a seres queridos...siguen creyendo en Dios.

No sé si te es de ayuda lo que te cuento para subir tu fe y así responder a tus dudas...pero creo sinceramente que en este mundo hasta soldados como yo, que combaten a DAES y se comprometen a pelear para liberar al mundo de estos desgraciados...buscan en su fe el perdón de Dios. Y esperan encontrar en su interior esa confianza y tranquilad que tan fácilmente se pierde en esta Tierra en la que el hombre hace Guerra en vez de Unión.

[26/12/2015, 03:16] Carlos M.C. Os llevo conmigo y valorad la suerte que tenemos por vivir donde vivimos y tener entre comillas "Paz".

Abrazos a Gema y a los Niños, a María y Clara, Juanra, Eva y los pequeños, Nieves...Nos veremos, Dani. Atentamente...Tu primo Carlos.

30.11.15

Fernando Savater, "apologeta" de Educación para la Ciudadanía de ZP.

Acabo de leer con asombro la última columna de opinión de Fernado Saveter en ElPaís, el periódico socialista de tirada nacional más leído en España.

Vaya por delante que no me extraña encontrar en este diario una opinión tan reaccionaria como la que se vierte en contra de la asignatura de Religión, pero tenía en gran estima a este 'filósofo' de nuestro tiempo. Creo que ha aportado luz en determinados momentos de confusión en nuestro país - especialmente en el caso de la argumentación en contra del terrorismo etarra - y precisamente por eso me sorprende el desparpajo con el que desprecia el fondo del debate: ¿qué significa que el estado sea aconfesional? Y, por otro lado, ¿tiene sentido mantener los acuerdos con la Santa Sede?

Savater pretende resolver el problema diciendo claramente: "Supongamos que “aconfesional” no sea un eufemismo por “laico”, que es como lo suele entender la gente bienintencionada". Es decir, que los padres de la constitución española, aquellos que hicieron el gran esfuerzo durante la transición de tratar de poner de acuerdo a las dos españas, ¿no fueron todos bienintencionados? ¿Querían decir en realidad "laico" pero se quedaron en un eufemismo? ¿Todos ellos?

Discupe Ud., señor Savater, pero NO. Ni me lo creo ni considero que su opinión sea compartida por la mitad española más bienintencionada. Yo nací "ya en democracia", en 1977, no soy nadie y mi opinión no será compartida 10.000 veces en Facebook, pero no tiene usted razón.

Basta ya de esconder intenciones. Aquí de lo que se trata es de "quitar poder a la Iglesia" y de "ahorrarse el debate frente a las ideas cristianas", que resultan incómodas e incluso hirientes en determinados casos, negando la mayor. "Dios no existe" y, por tanto, aquellos que quieran manifestar lo contrario que lo hagan en privado (¡pobrecitos!) pero sin interferir en el debate público, ni en las instituciones ni en la educación. A la mierda con los acuerdos Iglesia-Estado y con todo aquello que vaya en contra de los intereses de este ateísmo militante.

El problema es que para que eso ocurra en España, primero deben terminar de destruir a la españa cristiana militante. No somos muchos, es verdad, pero somos y estamos en todas partes. Y, además, ¡¿qué fue de la libertad de conciencia que esgrime en contra de la religión?! ¿De verdad no se da cuenta de que predica con todo menos con el ejemplo?

No. Tampoco. No me lo creo. Es algo premeditado. Tan premeditado que la alternativa que sugiere es nada más y nada menos que la vuelta a una asignatura "de todos". Una "tan poco sospechosa" como Educación para la Ciudadanía. Sí, aquella impuesta por el gobierno de ZP a todos los españolitos y a la que objetamos más de 50.000.

Es decir, quitemos la religión católica para adoctrinar con una nueva. Es la religión del materialismo agnóstico e intrascendente. Es la filosofía del hedonismo individualista. Es la pseudociencia de la ideología de género. Es la tiranía del relativismo moral. Es la imposición de las ideas socialistas aderezadas con un liberalismo globalizado y atroz.

En definitiva, la misma guerra de siempre. La que termina quemando iglesias y profanando lo sagrado para darse cuenta, finalmente, de que no somos nadie. Y yo no quiero esa guerra otra vez, don Fernando, ni a esos ciudadanos convenientemente adiestrados.


22.10.15

Dios y el pasado

Algo me hace intuir que el argumentario ateo podría emplearse igualmente al concepto de Dios y al del tiempo pasado.

"El pasado no existe".

Y nadie podrá demostrar nunca su existencia con pruebas fehacientes.
En apariencia, viviríamos más libres y más felices si no existiera.
Los historiadores son fundamentalistas, porque la historia nunca se repite.

Falacias.

1.10.15

¿Cómo evangelizar desde la familia?

"La belleza y la alegría son las herramientas más poderosas que tenemos para evangelizar" - Cardenal O´Malley.

10.9.15

El anhelo del cielo.

El tiempo es un regalo extraordinario. Ya lo dice la epístola a los Gálatas: "Mientras tenemos tiempo, obremos el bien para con todos" (Gal 6,10). Y también lo dice mi máxima - patente pendiente - que algunos atribuyen a Benjamin Franklin y otros, con ligeras variantes, al mismísimo Bruce Lee: "Si amas la vida, economiza tu tiempo, porque de tiempo se compone la vida".

Sin embargo, ahora que ya he superado la crisis de los 40, - siempre fui muy precoz - empiezo a notar que el misterio del tiempo esconde algo más. No digo que no esté en la plenitud de la vida; en casi todos los ámbitos me pareciera que voy ganando enteros con el paso de los años. Al margen del carácter de un viejo cascarrabias, la experiencia y la madurez ayudan por lo general a afrontar los avatares de la existencia. Pero se me antoja inevitable descubrir que el paso de los días, de las horas, minutos y segundos... tiene un sentido y conduce a algo.

En determinados momentos esa sensación se hace más fuerte. Como, por ejemplo, en la eucaristía del domingo. Cuando uno toma conciencia de lo verdadero, de lo importante. Y creo que los cristianos solemos perder la perspectiva escatológica con demasiada facilidad. ¿De qué sirven nuestros esfuerzos y nuestros afanes? Si tantas veces no vemos 'resultados' efectivos, ¿para qué seguir empeñados en un camino espiritual?



Lo que necesitamos es el anhelo del cielo. Y creo que conforme nos vamos haciendo mayores el Señor nos concede la gracia de tomar conciencia de lo que nos espera. Porque vivimos en la meta-ignorancia pensando plácidamente que sabemos qué es el cielo. Y, por el contrario, nuestra imaginación no es capaz de concebir si quiera mínimamente la realidad sobrenatural: "Como está escrito: "Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman." (I Cor 2,9)

Y es que Dios nos ama tanto, que cuando lo veamos y reconozcamos en persona, tal cual es... se nos van a caer todos los palos del sombrajo, ya os lo digo yo. El gran teatro del mundo nos da muestras; tenemos indicios de su infinito Amor. Podemos y debemos profundizar en sus misterios; meditar el anonadamiento de Belén; rememorar las enseñanzas del Hijo del hombre; revivir y celebrar su entrega por nuestra salvación; o incluso tomar conciencia de que el Resucitado nos acompaña y nos asiste el Espíritu Santo. Mas, ¿acaso todo ello podrá compararse al momento en que, cara a cara, delante de cada uno de nosotros, nos pueda decir: "Venid, benditos de mi Padre"?

Quizá toda la vida sea únicamente una preparación para ese momento. Quizá su Amor consiste precisamente en prepararnos para recibir un amor aún mayor del que ahora mismo podemos alcanzar a comprender, mayor del que podemos soportar.

No es de extrañar, por tanto, que empiece a pensar que es 'normal' semejante anhelo. Porque, además, sería absurdo negar que la vida "cansa". Queremos vivir, por supuesto, pero somos humanos. Heridos por nuestras limitaciones, siempre con tendencia a caer para después levantarnos. Comenzar y recomenzar, sí. ¿Hasta cuándo? No me quedan ya abuelos, pero voy comprendiendo esa expresión castiza de "Ay, Dios mío, llévame pronto".

Tampoco se trata de renegar o de desfallecer sino de que, como decía San Pablo, hay que 'alcanzar la meta'. Llegar al final tras haber recorrido toda la carrera y sabiendo que el Señor nos llamará precisamente a nuestra hora, ni un minuto antes ni uno después.

Conviene, en todo caso, ir pensando en lo que nos espera. ¿O acaso cuando estábamos enamorados no pensábamos en cómo sería nuestra vida de casados? Quizá no acertamos en muchas de nuestras ensoñaciones, pero el amor siempre quiere más. Además, tenemos algunas informaciones y representaciones bíblicas; no es mucho, pero quien más quien menos tiene una idea de lo que será la vida eterna.

Lo primero a destacar es el Juicio Final. Sabemos que tras el fin del mundo, antes de gozar plenamente del paraíso, habrá un evento extraordinario al que estamos todos invitados: la Parusía. Nuestro Señor Jesucristo en persona, resucitado de entre los muertos, Dios de Dios y Luz de Luz, vendrá nuevamente 'al mundo' para juzgar a vivos y muertos (o sea, a todos). Curiosamente, las representaciones de la venida suelen ser etéreas. Ciertamente Él dijo: "Y veréis al hijo del hombre sentado a la derecha del Padre venir sobre las nubes del cielo". (Mt 26, 64). Bueno, pues ya tenemos un dato: 'el día será nublado'. XD

No. En serio. Como en toda imagen hemos de suponer que es una manera de decir que tal y como subió a los cielos en la ascensión, bajará nuevamente sobre la Tierra, aunque probablemente a la vista de todos. Son efectos especiales que están únicamente al alcance de Dios.

El caso es que nos reuniremos todos. El Apocalipsis habla de los 144.000, de todas las tribus de Israel. Debía ser un número muy alto para los israelitas de la época. En nuestro siglo XXI, es el tamaño de una población bastante medianita. No se nos escapa que son 12 x 12 x 1.000 - otro simbolismo. "Muchos". Recuerdo que una de las cosas más impresionantes de la experiencia de la JMJ de Madrid en 2011 fue compartir la explanada de Cuatro Vientos con 2.000.000 de personas, según las cifras que dieron en los medios. Sin duda la mayor muchedumbre que veré hasta que llegue el Día D. Un mar de gentes, todas reunidas para presenciar la venida de ese Alguien.

¿Qué sentimientos tendremos entonces? ¿Sabremos enseguida si estamos "a la derecha o a la izquierda"? Me imagino a gente desesperada discutiendo sobre ello: "No, a su derecha, a su derecha... ¡hay que ponerse a SU derecha!". :)

No me extraña que las altas instancias hayan inventado el Purgatorio. ¿Quién puede estar preparado para afrontar el Juicio con garantías? En el fondo, todos los cristianos confiamos en las promesas de nuestro Señor. Sabemos de quién nos hemos fiado. "El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene ya la vida eterna". Pero hasta que no oigamos de boca del Santísimo aquel "Venid, a mí" no las tendremos todas con nosotros.

Entonces sí. Será la mayor alegría de nuestra Vida. Será como cuando aprobamos el último examen de nuestra carrera, ese que nos daba derecho al título. ¡Cómo somos los humanos! No nos damos cuenta de que ya tenemos el mayor título de todos, el de ser hijos de Dios. ¿Y acaso nos dejará abandonados en el infierno? Por eso lo más importante en tener algo de fe - aunque sea un poquita - y no renegar del Espíritu; no querer voluntariamente apartarnos de Dios. No convertirnos en un nuevo Satanás.

En fin. Sea como sea llegará el momento de la gran fiesta. Imagínate. ¿Cuántos años estaremos bailando o comiendo de balde? ¿Tendremos conciencia del tiempo o será directamente "siempre así y ya está"? No sabemos qué nos espera, pero todavía podemos profundizar un poco más en los detalles que sí conocemos. Y os invito a hacerlo con frecuencia, porque no es malo reconfortarse con el premio que merecen tantos de nuestros esfuerzos y sufrimientos.

Por ejemplo, Jesús nos habló de las 'estancias' o 'moradas' que nos tendrá preparadas. Podríamos pensar que vamos a sentirnos "como en casa". Incluso diría que o cambiamos mucho o necesitaremos incluso algo de 'intimidad y privacidad', aunque no sé si esto último será teológicamente correcto. Sí que sé que para 'sentirme yo', para 'ser yo' necesitaría una cama cómoda (o similar). No obstante, algo ha de cambiar y quizá dejemos de ser yo-mortales para ser verdaderos "yo". Esta parte de la historia es la que más me cuesta, sin duda. Sabemos por la increpancia de los saduceos (que no creían en la resurrección) que en el Cielo ya no nos casaremos ni estaremos casados. Seremos "yo"- todos - Dios. Literalmente "como ángeles de Dios en el cielo".

Sin necesidad de reproducción quizá - probablemente - ya no habrá más sexo. Una pena. Pero es algo bastante claro y debería hacernos valorar mucho este aspecto que ahora sí que tenemos a nuestro alcance en la vida terrena. De las tres funciones de la sexualidad (diferenciación, lenguaje de amor y transmisión de la vida) la única que a ciencia cierta se conservará será la primera. Y lo sabemos porque la Virgen María es la única que ya goza del cielo... y sigue siendo una mujer.

¿Y el lenguaje de amor? Seguramente sea la piedra de toque de la vida eterna. No sólo descansaremos y dejaremos los problemas atrás, sino que seremos verdaderamente felices en la presencia de Dios. Y resulta que lo que da la auténtica felicidad es el hecho de amar y saberse amados. Por tanto, en el cielo sentiremos amor, mucho amor. Y seremos capaces de amar - habremos aprendido al fin - y responderemos al Amor con buen rollito permanentemente. ¿Cómo? ¡Uf! Pues otro gran misterio.

Me gusta pensar que en el encuentro con el Maestro y con la Madre habrá cariño humano. ¿Nos seguirá amando Dios 'en la distancia física' o nos dará un pedazo de abrazo como el del Padre al hijo pródigo? ¿Qué vamos a sentir cuando el mismo Dios nos dé un abrazo y un beso? ¿O cuando veamos cara a cara la belleza de la hermosísima Virgen María? Entonces nos acordaremos de las letanías del santo rosario y de los piropos que le hemos repetido tantas veces.
¿Quién se imagina dando un paseo con Jesús por el paraíso o tomando un café? Así, sencillamente,... como amigos. Porque tiempo vamos a tener de sobra, y si ahora en la Tierra tenemos ya una relación personal pues no me imagino a Dios en su despacho otorgando audiencias y dando citas para toda la eternidad. Otra vez el misterio de un dios todopoderoso.

Bromeo de vez en cuando últimamente con la idea de que necesito aprender latín para cuando estemos en el cielo. Supongo que será la 'lengua oficial', jeje... ¿qué mejor que una lengua muerta resucitada? Aunque evidentemente el idioma no debería ser un problema. En el fondo, al margen de la comunicación, se trata de algo esencial. ¿Seguirá habiendo un 'tiempo' como el que ahora vivimos? ¿Nos relacionaremos entre nosotros del mismo modo? ¿Cómo afectará la relación con Dios, con el Viviente, a las relaciones entre los hermanos? ¿Y qué pasa con los ángeles?

En el libro "El cielo es real" del niño de cuatro años que - supuestamente - estuvo de visita en el paraíso se sugiere la posibilidad de que los adultos del cielo, además de tener alas y túnicas de diferentes colores [...], nos convirtamos en una especie de ejército a las órdenes del arcángel San Miguel. Pensándolo fríamente... ¡molaría! Darle un poco de emoción a la existencia eterna, sabiendo que ya no podremos morir y que el bien siempre triunfará sobre el mal. Lo importante, de cualquier modo, es que quizá haya alguna sorpresa. Al fin y al cabo, seguiremos estando vivos.. y la vida se trata también de emoción.

Por supuesto, tengo que hacer mención a un 'entretenimiento' predilecto en las escrituras, noble, perfectamente transportable a las alturas, tanto que ya se practica de forma cotidiana allí: la música. No en vano creemos que cada vez que cantamos el Santo en la misa nos unimos a los coros de los ángeles. ¿Os imagináis las posibilidades? Espero que las habilidades musicales no solo se conserven sino que puedan seguir mejorándose y disfrutándose por los siglos de los siglos. :D

Y aún queda un último punto que resulta inquietante. La parábola del rico Epulón nos deja claro que no habrá medias tintas, y que el abismo entre cielo e infierno será total y definitivamente insalvable. Aquellos que tras el Juicio queden fuera de la presencia de Dios no podrán ya hacer méritos, lo cual nos devuelve a la importancia de la primera idea: "Mientras tenemos tiempo, hagamos el bien".
¿Pero qué ocurre con las personas que apreciamos, que queremos mucho incluso, y que no siguen un camino que parezca conducir a la salvación? ¿Tendrá Dios misericordia de todos haciendo tábula rasa, incluso incumpliendo sus 'amenazas'? ¿No sería entonces un dios injusto? ¿Acaso puede Dios dejar de ser fiel a sí mismo?

En consecuencia, tendríamos que decir que la alegría de reunirnos con nuestros seres queridos en el cielo no debería verse empañada por la tristeza de los ausentes. Por eso es tan importante rezar por los alejados; yo pido mucho por la fe de quienes me importan - quizá incluso de un modo algo egoísta - porque no me imagino estar en el cielo sin poder compartirlo con mis hijos, por ejemplo. ¿Puede ser la felicidad completa y al mismo tiempo excluyente? Sin duda, otro misterio.

Pienso que esta última reflexión no debe menos que encender nuestro celo apostólico. Sentirnos llamados a la misión, a la corresponsabilidad en la salvación de nuestros hermanos. Si tenemos la mirada puesta en la vida eterna, en el "mirador de la muerte" del que hablaba Pablo Domínguez, todo encontrará su lugar y podremos tener conversaciones, celebraciones, encuentros y ocupaciones que de verdad valgan la pena.

Y, finalmente, como tenemos por seguro que algún día faltaremos, mejor estar preparados y no olvidar que la hermana muerte es una gran amiga y aliada, que nos ayuda sencillamente a pasar de esta hermosa vida a una todavía mejor y más fascinante. ¡Que así sea!

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Os dejo una canción que debe ser de las más hermosas entre aquellas que transmiten este anhelo del cielo. ¡Ay, si fuera la banda sonora de nuestra vida!


Música: "Cara a cara" - Marcos Vidal.

18.8.15

Don Juan Cascos ::: semblante de un sacerdote amable.

Ha sido hace muy poco tiempo, al escribir mi especial relación con el nombre de JUAN, cuando me he dado cuenta de la gran importancia que ha tenido para mi vida la persona de don Juan Cascos. No en vano, fue gracias a que en la parroquia de San Juan Bautista y María Auxiliadora de Mérida existían grupos de jóvenes que continuaban su formación cristiana una vez confirmados que conocí a mi mujer y madre de mis hijos, Gema Cascos - la "sobrina del cura".

De siempre se ha dicho que "Dios los cría y ellos se juntan", y en nuestro caso desde luego que fue así. Al fin y al cabo yo también era 'sobrino de cura'. Estoy hablando de hace más de 20 años porque nos conocimos el 30 de octubre de 1992... pero esa es otra historia. El caso es que a don Juan yo no lo conocía previamente. Nos encontramos justo una semana antes, tras seguir el consejo de mis padres (que evidentemente sí tenían cierta relación con él) y acudir junto a mi hermano JuanRa a la primera sesión de 'catequesis' del curso 1992/3. Mi padre (Ramón Muñoz) había coincidido con don Juan en el seminario diocesano San Atón de Badajoz. Cuando la abuela de Gema  - madre de don Juan - se enteró de que había dos hermanos nuevos en el grupo enseguida dijo: "Mira que bien, uno para ti y otro para tu hermana". Cosas de la vida. XD

Pero si importante ha sido don Juan Cascos para mi vida humana, mucho más quizá haya sido para la espiritual (esto es, mi VIDA con mayúsculas). Porque en aquel ya lejano 1992, cuando le conocí, era yo justo un adolescente de 15 años recién cumplidos, con una fe hilvanada y en claro riesgo socio-cultural. Un alma pecaminosa (como todas en este mundo, ni más ni menos) necesitada de cuidado y de atención pastoral.

Y es momento, querido lector, ya que has llegado hasta aquí, de explicar el título de esta entrada y justificar semejante introducción. Efectivamente, pienso escribir acerca de este 'cura párroco' que, casualmente, es el tio-abuelo de mis hijos. ¿El motivo? Simple. Porque una vez leí el poema "En vida hermano, en vida" de Ana María Rabatté y me convenció absolutamente:

"No esperes a que se muera

la gente para quererla

y hacerle sentir tu afecto

en vida, hermano, en vida…".

¿Por qué esperar a que a alguien muera para decir "qué bueno era"? ¿Por recelo o respetos humanos? ¿Para evitar suspicacias o envidias? ¿Acaso serán más ciertas las afirmaciones cuando el difunto no pueda corregirlas o rebatirlas?
Por tanto, las cosas hay que decirlas EN VIVO mejor que en los velatorios y en los funerales, especialmente cuando merecen ser contadas. Y creo que así es en este caso.

¿Y esos párrafos iniciales entonces, maestro? Pues, sinceramente, eran sólo para despistar. :D
Espero que los lectores que hayan continuado hasta este punto sean ya aquellos que van a recibir mis palabras con un corazón abierto y generoso, probablemente cercano a este hombre y dispuesto a un reconocimiento que habrá vivido de primera mano.

DON JUAN CASCOS (biopic).

Don Juan Cascos González nació en Campanario en un caluroso 2 de agosto de 1948 [y digo caluroso porque estamos en Extremadura, no porque tenga el dato meteorológico]. Hijo de Diego Cascos, "Diego Mamita" y María González, "María la de la Romera". De su infancia conozco muy poco, al margen de algunas anécdotas sobre su vida familiar en la sierra. Sin duda era otro mundo, alejado de las comodidades de hoy en día y en tiempos de finales de la postguerra. Al parecer, según cuentan, además de muy buen estudiante era bastante 'miedosete': cuando oscurecía y se hacía noche cerrada en mitad de la serranía extremeña él quedaba como reponsable de madre y de sus dos hermanos, Jacinto Manuel y la pequeña María. Demasiado para un zagal de 14 años...

A menudo explica cómo aprendían a recitar el catecismo de memoria, así como algunas de las "explicaciones teológicas" que se le quedaron grabadas en su infancia y que ahora repite a los más pequeños, como aquella de: "En el crucifijo se le ve pero no está; en el pan está pero no se le ve".

Apenas contaba con trece años cuando el Señor le llamó, lo cual es una manera de decir que enseguida tuvo clara su vocación sacerdotal. Sin duda debió conocer y apreciar a algún cura santo, que le sirviera de modelo y ejemplo. Me suena que en alguna ocasión haya mencionado a un padre... Murillo (?); pero mi mala memoria no da para tanto. Podéis preguntarle a él directamente.

Fue al seminario, no sin el esfuerzo que suponía por entonces, siendo obispo don José María Alcaráz y Alenda. Eran tiempos de renovación en la Iglesia y de mucho 'movimiento interno' suscitado por el Concilio Vaticano II y sus interpretaciones; que no pocas veces condujeron a división de opiniones. ¡Lejos de mí juzgar aquellas corrientes y sus consecuencias! Pero lo objetivo que se puede decir es que sus compañeros de promoción han corrido suertes dispares en lo eclesial, con no pocas secularizaciones y fracasos. De los profesores del seminario - según el número de menciones - guarda especial cariño a don Miguel Ponce, teólogo y escritor que - en opinión de su alumno - posee una mente 'de altura extraordinaria' y que le transmitió una gran pasión por la Teología Cristocéntrica.

Ordenado sacerdote por don Doroteo Fernández y Fernández (debió ser según mis cálculos el 9 de junio de 1974) había comenzado sus actividades pastorales en la diócesis de Getafe, a donde se habían trasladado en busca de trabajo. La verdad es que esa parte de la historia se me escapa, pero sí sé que tras la ordenación le dieron como destino diocesano la parroquia de "El Calvario" de Mérida (no sé si como párroco coadjutor), además de ocupar plaza como profesor de Religión en el que hoy es el Instituto Santa Eulalia; vivió durante un tiempo con su abuela Inés hasta que sus padres  se vinieron a vivir definitivamente a esta ciudad. Por cierto, que tras unos años compraron un terreno cercano debido a la gran añoranza de "la sierra".  Habla con afecto entrañable de aquellos años y de su paso por esta comunidad eclesial de Cristo Rey como cura joven.

Mérida en los 70 era una ciudad en crecimiento debido al éxodo rural y surgieron dos nuevas barriadas que necesitaban atención pastoral. En marzo de 1984 se fundó una nueva parroquia en una nave industrial de la Calle Santa Ramona - algo que era "provisional" y dura una treintena de años - que tomó nombre de ambos barrios: el de San Juan y el de María Auxiliadora. Su primer párroco fue el querido sacerdote don Antonio Paniagua.

Poco después, el obispo don Antonio Montero le destinó allí y el 28 de agosto de 1988 [y este dato lo he tenido que pedir] tomó posesión como sacerdote.

Y desde entonces hasta fecha de hoy (agosto de 2015) ha seguido siendo cura párroco de SJBMA; una situación excepcional. Los motivos por los que el mismo sacerdote ha permanecido durante tanto tiempo en el mismo destino no pueden ser únicos ni fáciles de explicar; pero el caso es que la Providencia ha querido que así sea, y ¿quiénes somos los demás para pedir explicaciones a la Divina Providencia? :D

CUIDADO PASTORAL.

Lo que sí podemos hacer es explicar a qué se ha dedicado este cura entrañable durante más de treinta años de atención pastoral a una parroquia emeritense que, si fuera de ámbito administrativo, podríamos calificar sin miedo "de difícil desempeño".

Cuando un sacerdote se pone 'manos a la obra' sigue un guión, independientemente de si lo ha escrito previamente o lo va construyendo en el día a día de su labor pastoral. En el caso que nos ocupa, creo que no me equivoco mucho si digo que el "programa sacerdotal" de don Juan se apoya firmemente en tres puntos: (1) vida interior, (2) necesidad de formación y (3) hacer de la parroquia una auténtica comunidad, una gran familia.

Aún a riesgo de resultar simplista, voy a intentar explicar el porqué este "plan" considero que resume bien la acción de este cura párroco.


I- Vida interior, vida de fe y fidelidad.

Para don Juan el cristianismo carece de sentido si no es auténtico. Para ello es necesario, en  primer lugar, la fe. Fe que no es nuestra, sino don de Dios. Pero para que la fe crezca hay que "ponerse a tiro". Presentar las almas y ponerlas frente al Creador. Es decir, hay que propiciar una experiencia fuerte de Dios que edifique la fe en la revelación; para decir "creo en tí, Señor" hay que experimentarlo en lo más profundo del corazón.  Más tarde, con los medios adecuados se puede perseverar en la fe, esto es, ser fieles a la fe recibida.
¿Cómo se hace eso? Pues es algo tan fácil o tan difícil como seguir las indicaciones de Jesucristo. Por eso las Sagradas Escrituras, la oración y la devoción eucarística son esenciales.

La EUCARISTÍA y la adoración eucarística son el centro de la vida interior, el centro de la vida cristiana y de la comunidad. ¿Cuántas veces nos ha repetido la exclamación de los primeros cristianos de Cartago al ser amonestados por reunirse el domingo: "¡Acaso pensáis que podemos vivir sin celebrar los misterios de nuestra fe!"?
En la eucaristía, que es a la vez oración, encuentro y actualización del sacrificio redentor de Cristo, reside la fuerza del cristiano. De la gracia eucarística recibida emanan las energías para la posterior acción pastoral  (y no al revés). "No hay ninguna otra cosa más importante que podamos hacer en este mundo que celebrar la misa".

Cuando hay dos celebraciones en días de precepto seguidos nos recuerda: "No somos nosotros los que hacemos un favor a Dios por acudir al templo, sino que debemos estarle agradecidos por amarnos y tener paciencia con nosotros, día tras día, día tras día...".
La presencia de Jesucristo en las especies sacramentadas no es simbólica ni "testimonial". El mismo Jesús se hace presente entre nosotros, aunque no lo veamos 'tal cual es'. ¡Y esto es muy grande!
Por eso en el momento de la consagración hay que ponerse de rodillas (impedimentos graves y de salud eximen, lógicamente, aunque no de "arrodillarse con el corazón" ante la Magnanimidad de nuestro Dios). ¡Ay la humildad, esa gran virtud! "Reconocerse creatura".
Por eso, además, se nota el especial cuidado de la liturgia en cada detalle. Detalles que en no pocas ocasiones han venido directamente importados desde el Vaticano (comunión de rodillas, velita en la consagración, crucifijo orientado en el mismo sentido del pueblo, etc.etc.).
En petit comité nos cuenta que cuando era seminarista se hizo un firme propósito: esforzarse por vocalizar muy bien en cada eucaristía que celebrara, sin cansarse nunca de poner toda intención en las palabras y en la dicción. Supongo que tendría algún origen esta buena idea, porque todos hemos sufrido alguna vez el trago de vivir una eucaristía en la que al sacerdote casi ni se le entiende... y es un suplicio realmente incómodo.

Evidentemente, junto al sacramento del altar se sitúan el resto (sin duda, una de las características "sanjuanistas" - si se me permite el título - es la catolicidad). Porque todos los sacramentos son signos sensibles de la presencia de Dios, cada uno en su grado y circunstancia. De todos ellos, quizá por el interés cotidiano, don Juan suele insistirnos en el sacramento de la Reconciliación. Confesar frecuentemente. Para recibir las gracias propias de la confesión pero también para intentar siempre comulgar en gracia de Dios.  "Nunca somos dignos de recibir al Señor, pero al menos... una duchita de vez en cuando". En esto, igual que en cuanto al rezo del Rosario, coincide mucho con la espiritualidad del Apostolado de la Oración y con las recomendaciones de la Virgen de Fátima.

Casi como si de un 'octavo sacramento' se tratara [esto lo digo yo, que quede claro] habla de lo interesante que es la dirección espiritual. "Es parte del secreto" de la vida cristiana en el siglo XXI. Y es que es verdad que 'tenemos tiempo para todo', para las cosas más inverosímiles... excepto para Dios. Y charlar una vez al mes sobre cómo está mi vida interior, cómo estoy respondiendo a mi vocación, a lo que Dios me pide... es algo que ciertamente ayuda mucho a no caer en la tibieza, a "no perder la fuerza del primer amor".


Éste es quizá el secreto de toda la vida cristiana. Que tras el encuentro con el Señor nos queda un largo camino por recorrer, y necesitamos alimentarlos y reponer fuerzas constantemente. "Comenzar y recomenzar". No cansarse nunca de volver a levantarnos, por muy bajo que hayamos caído.
Mención especial tengo que hacer a los campamentos de jóvenes (y posteriormente de familias) que durante muchísimos años hemos hecho en Gredos y Villamiel, así como las convivencias y retiros de todo tipo en la casa de ejercicios de Villagonzalo. Son momentos "de Betania y de Tabor"; durante sus años en el Instituto (hasta el curso 1998/99) invitó a cientos de jóvenes y aunque los años le van pesando por las incomodidades propias de estos eventos... don Juan siempre nos ha acompañado para que no anduviéramos huérfanos sin Jesús-Eucaristía. :D


Consecuencia de la vida interior: la disponibilidad. El "estar ahí para lo que haga falta", poniendo nuestros talentos al servicio de la comunidad creo que es lo que más valora don Juan en los laicos (y en todos). No las "flojeras" o los "hoy sí, pero mañana no". Autenticidad, disponibilidad, fidelidad. Y así hasta que podamos decir con San Pablo "he corrido mi carrera, he alcanzado la meta".

De la disponibilidad surgen los compromisos, y de los compromisos las acciones. Recuerdo cómo nos animó a hablar de "todo en lo que estamos metidos" en la última visita pastoral de nuestro arzobispo Santiago: catequesis de jóvenes, organización de campamentos, cursos prematrimoniales, asociaciones de padres e implicación en los colegios, enseñanza de métodos naturales, medios de comunicación, pastoral diocesana, coros, compromiso asistencial, etc. aparte de la actividad profesional de cada uno. ¡Frutos todos de la vida interior de la comunidad!

II- Necesidad de Formación.

Decía antes que don Juan se crió en un ambiente rural de la postguerra. Casi se podría decir que "en la España profunda del nacionalcatolicismo". Sin duda entonces la fe era de otra manera. Pero cincuenta años después las cosas han cambiado tanto... que parece que los cristianos ya no podemos llamarnos así sin dar razón de nuestra fe. ¡Es tan fácil caer en las garras del relativismo y en el maremagnum de informaciones y opiniones contradictorias! ¡Y esto ocurre, a veces, incluso dentro de la Iglesia! No en lo esencial, quizá...o quizá sí, a tenor de lo expuesto más arriba. Baste mencionar las corrientes de 'presencia simbólica del nazareno en las rosquillas' que hemos visto bien cerca.

¡Hay que tener las ideas muy claras en cuanto a las cuestiones de fe! Y para alcanzar ese objetivo don Juan siempre ha tenido claro que hay que dar formación a todos los niveles: humana, espiritual, doctrinal, teológica, bíblica, litúrgica...
Este y no otro supongo que es el motivo por el que, además de las catequesis a todos los niveles, los grupos de formación cristiana son tan importantes en nuestra parroquia. Son un medio excelente para los jóvenes, para los matrimonios, para los adultos. Son enganche y vivencia cotidiana de la fe, pero 'a la chita callando' van logrando que sus participantes adquiramos muchos conocimientos importantes. Importantes porque nos ayudan a vivir de forma más coherente nuestra fe; no se trata de "acumular saberes vacíos", sino de lo que aporta la formación a la vivencia posterior. Integridad.
Es una formación cristocéntrica, razonada, humana y espiritual. No quiero extenderme mucho, pero me pregunto, por ejemplo, ¿cuántas veces habré escuchado la expresión "somos seres contingentes" de boca de don Juan hablando de Filosofía? ¿Cuántas veces habrá repetido que "los textos hay que entenderlos en su contexto" al tratar cualquier lectura bíblica? ¿Cuántas que "fe y razón no son incompatibles sino que se complementan"?

En definitiva, una formación intensa y adecuada a cada alma. Y es importante recalcar que una de las causas (y a la vez consecuencia) de este interés por la formación es la exquisita fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Las fuentes de las ideas claras son claras: tradición y Sagradas Escrituras. El Catecismo de la Iglesia Católica y el Código de Derecho Canónico podemos decir que son 'libros de cabecera' junto a la Biblia. Porque si no... en fin, ya sabemos cómo terminó Lutero (que leía mucho la Biblia).


Me permito hacer una parada en este punto para destacar la importancia de la Pastoral Familiar. Y es que esta muy relacionada con los grupos de matrimonios y con lo que viene a continuación.
Diría, sin mucho miedo a equivocarme, que don Juan se desgasta en el acompañamiento a grupos de matrimonios. Actualmente creo que somos 8 grupos, a una media de 5 matrimonios por grupo, lo cual da un total de 40 esposos parroquianos sanjuanistas los que nos reunimos mensualmente.

No sé si son muchos o pocos [tal y como están las cosas diría que casi equivalemos a un "movimiento de renovación" a nivel diocesano] pero lo esencial es que el futuro de la sociedad se juega en familia. No hemos sumado nunca, creo, pero a-una-media-de-tres-muchachos los 8x5 se convierten en un total de 160 fieles, sin contar a los abuelos ni a los solteritos y solteritas de oro.

Reunirse mensualmente con ocho grupos supone comprometer ocho de los diez viernes-sábados que tiene el mes. Solemos tener las reuniones por la noche, así que no es de extrañar que nuestro querido sacerdote pida fruta en los postres. ¡Si comiera saltándose la dieta con la misma alegría que nosotros sufriría ya dos o tres factores de riesgo para la salud importantes!

Dentro de la Pastoral Familiar se incluye también la tarea de los cursos prematrimoniales. Se hace difícil - os podéis imaginar - atender a los novios del siglo XXI siendo fieles a la doctrina y hablando de la vida interior.
Personalmente me toca muy de cerca, puesto que fue precisamente debido a los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad que don Juan contactó con mis padres (Ramón y Nieves), que formaron a un grupito de parejas como monitores en torno a 1990 y fundaron las Asociación ConNafer.
Y es que el tema de la paternidad responsable también es crucial para la formación de los matriomios cristianos porque pone las cosas en su sitio. Así, al final todo está relacionado: fe, formación, tener ideas claras, vida coherente.

Coherencia de vida, otro de los conceptos clave que nos ha transmitido don Juan. Cada uno según su vocación: matrimonial, sacerdotal o a la vida consagrada. ¡Y qué bien nos iría si cada uno se comportase siempre según su estado y tuviera como objetivo ser fiel a su vocación con humildad, en el seno de la Iglesia!


III - La Parroquia como una comunidad viva.

El tercer aspecto clave de este mi particular diagnóstico es la parroquia, que don Juan entiende algo así como "el centro neurálgico de la vida de la Iglesia". La parroquia es la forma natural de organización de la comunidad cristiana, reunida en torno a su Señor. Por supuesto que hay más realidades: la diocesana, la universal. Pero hay que evitar el riesgo real de 'distraerse' con reuniones y más reuniones... encuentros, puestas en común... que vienen bien pero no pueden sustituir a lo esencial.

La PARROQUIA ha de ser una gran familia en la que todos se conocen y se quieren; en la que estamos atentos a las necesidades de los demás. La parroquia que celebra y reza unida, permanece unida. Por eso los fieles deben acudir a la celebración dominical a su parroquia, y no "a la que me viene bien por tal o cual motivo". En fin.

Anoto que, en nuestro caso, la parroquia es algo más que una cuestión de proximidad. No todos los fieles somos habitantes del barrio, pero el motivo es que siempre ha sido una parroquia abierta. Don Juan estuvo muchos años como profesor de Religión en el instituto, muchos jóvenes pasamos por grupos y campamentos... y los vínculos espirituales en el siglo XXI son mucho más importanes que los certificados de empadronamiento. Por eso yo venía desde Don Álvaro al grupo, ¿verdad? Pues eso.

Recuerdo que mi padre me decía: "Don Juan tiene muchas ganas de construir una iglesia nueva y más grande... pero casi mejor que no. O si lo consigue espero que no pierda ese ambiente sano de 'comunidad en la que todos se conocen'. Casi es mejor que se quede como está". Las inundaciones del Albarregas impidieron que saliera adelante el proyecto de construcción del nuevo templo, pero años después logró recuperar la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua para el culto cristiano (algo que le hace estar orgulloso - aunque decirlo sea políticamente incorrecto - y con razón).

"Nuestro modelo tienen que ser las primeras comunidades cristianas: se reunían en torno a los apóstoles para celebrar los misterios de nuestra fe y todo lo tenían en común".

Esto me lleva a la cuesión nada baladí de la gestión patrimonial. Otro éxito que parte de una gran austeridad personal del sacerdote (¿habéis visto en qué "cochazo" va?) y pasa por las decisiones colegiadas del Consejo de Pastoral y la comisión económica con respecto a las inversiones. Y, por supuesto, una labor de concienciación para el sostenimiento económico de la Iglesia por parte de los fieles de la comunidad. Cuando la parroquia ES de todos, es mucho más fácil que los miembros aportemos fondo para sus necesidades. Es como quien gasta algo en su propia casa.

También entiendo dentro de esta idea de comunidad eclesial la importancia que le concede a la pastoral vocacional. Que no consiste sólo en leer todos los domingos la preciosa Oración por las vocaciones sacerdotales que difundiera nuestro arzobispo, sino en estar atentos 24 horas a la posible llamada del Señor a alguno de nuestros hijos. Ahí está la "escuela de monaguillos", que se turnan para asistir, o los nuevos proyectos con el seminario.

En todo caso, la vocación sacerdotal se inserta dentro de la vocación a la santidad, una idea tomada de San Juan Pablo II y de San Josemaría Escribá que repite con insistencia: Cada uno debe ser santo en su estado, en su profesión, en su familia.

No quiero dejar de mencionar la labor de Cáritas y las visitas a los enfermos. La atención a los más necesitados incluye un paquete de "abierto las 24 horas" para mucha gente. Una labor quizá menos visible pero igualmente importante que hable de la riqueza 'de dentro hacia afuera' de la comunidad.

UN CURA 'AMABLE'.

Muchas otras cosas, querido lector, podrían decirse de don Juan Cascos. Pero tras 22 años de convivencia el mejor resumen que puedo hacer es este: es un cura bueno.
Quizá su carácter innato le ayuda, quizá lo ha forjado con el paso de los años. Posee cualidades tremendamente útiles para un sacerdote moderno: mucha mano izquierda, prudencia, discreción, amabilidad y oratoria (entre otras).
Quizá simplemente es un sacerdote sin más, enamorado de Jesucristo y que intenta cumplir su misión lo mejor que Dios le da a entender. Pero el resultado es excepcional: estar donde tiene que estar; vestir como tiene que vestir; comportarse según su condición y estado. Es un cura amable y reconocible como tal y, en consecuencia, resulta muy cercano.

Nos cuenta alguna anécdota sobre el momento en que tramita expedientes a alejados de la Iglesia (que al menos se irá pensando que les han tratado bien) o gente que acude a él "de rebote" tras ser despachado en otros ruedos. Incluso gente que viene a decirle "Pues Fulanito me ha dicho que no, que eso no es pecado". Y entonces contesta: "Pues si Fulanito te lo ha dicho ya está, que no pasa nada... ¿por qué vuelves a venir a mí? ¿no será que tu conciencia te dice otra cosa en consonancia con el Magisterio de la Iglesia?". ¡Qué cosas!

Y si hay alguien que no conozca a don Juan imagino que puede llevarse una correcta impresión sobre quién es en un funeral. Lo digo porque al ser próxima la parroquia al tanatorio de Mérida (y también debido a su disponibilidad) don Juan suele oficiar muchos funerales. En ocasiones me he visto asistiendo a uno de ellos y pienso: "Esta gente no lo conoce, pero puede ver con qué cariño y cercanía trata a los familiares, y a todos".

Se predica con el ejemplo. Don Juan trasmite la sensación de estar cerca del Señor, de una vida interior potente.

En definitiva: una gran persona. Una vocación fuerte, ideas claras y trabajo... mucho trabajo.
Un hombre que en su día descubrió "el gozo de ser elegido y ungido" para el sacerdocio y que lucha por ser fiel a la llamada de su Señor. Un cura que es feliz, porque eso se ve, se palpa y se nota.
Ahora que don Celso - nuestro nuevo arzobispo - ha dicho que una de sus prioridades va a ser el cuidado de los sacerdotes, espero que le ayude a tener un último 'stint' de ministerio sacerdotal que le permita seguir ganándose el Cielo con cierta tranquilidad.


Mientras tanto yo doy gracias a Dios por habernos dado a este pastor, según su Corazón, y por haberme permitido junto a mi familia compartir tantos años de buenas experiencias, momentos inolvidables, afecto mutuo y camino hacia el horizonte de la Salvación.
¡MUCHAS GRACIAS, don JUAN, por su entrega al Señor y por su fidelidad!

Y, como dice la oración, que el Señor "nos conceda sacerdotes santos".

Paz y bien,

Daniel Muñoz.
18 de agosto de 2015.























12.8.15

Se llamaba Juan - De juanes en mi vida.


Mi abuelo materno se llamaba Juan. Aunque murió repentinamente cuando yo era muy pequeño, su presencia quedó grabada en mi primer recuerdo, ese que se pierde entre el límite difuso de la conciencia y el sueño de la propia existencia. Pero el caso es que se llamaba Juan. Y según la accesible Wikipedia, este nombre procede del hebreo יוחנן (Yôḥānnān), que quiere decir 'El fiel a Dios'. De esto me acabo de enterar, ¡vaya casualidades de la vida!

Porque el caso es que hace unos meses me dí cuenta de a lo largo de mi vida habían ido apareciendo diversos "juanes", sin los cuales mi historia no sería la misma. El primero, por supuesto, el abuelo Juan, con quien comparto un cuarto de la información genética y una familia estupenda (Juan Carlos, Juan Ramón...). Pero tras él vinieron otros.

La parroquia en la que desperté fue la de San Juan Macías en Badajoz. No fui bautizado allí sino en de La Concepción, pero recuerdo perfectamente ser un enano y arrastrarme por los bancos, junto a mi hermano Juan-Ra jugando con algún cochecito; también las primeras catequesis (aunque no sé si fueron primero las que recibí en el colegio El Tomillar).

A mi llegada a Mérida por el traslado laboral de mi padre destacaron en mi educación dos profesores: don Juan Morales y, especialmente quizá, don Juan Bonilla. Ambos fantásticos maestros del colegio Octavio Augusto. De don Juan Morales adquirí un increíblemente amplio repertorio de refranes y dichos populares. No porque los enseñara, sino porque los decía. Don Juan Bonilla, aún siendo un hombre severo en ocasiones (hasta le hicimos un rap), me transmitió muchas cosas como, por ejemplo, que cada cosa tiene tu tiempo, junto a la importancia del cumplimiento del deber.
Evidentemente hubo otros profesores que influyeron en mi educación (Antonio Torres, Fernando Molina, Santiago Aragón o Manolo Acedo, por nombrar un quadrivium importante), pero en la decisiva etapa de primaria fueron dos juanes los que lo hicieron poderosamente.

Pero el punto de giro crítico de mi relato vital fue el envío y aterrizaje - tras recibir el sacramento de la confirmación  - a una nueva parroquia en la que 'existía un grupo de jóvenes cristianos': la de San Juan Bautista y María Auxiliadora.
Fue aquella una época fuerte en vivencias, con quince años y en plena adolescencia, en la que encontré dos elementos cruciales: la fe y a la persona amada. En ambos casos hubo un punto de enlace, accidental, en la figura de don Juan Cascos, un sacerdote tan importante para mí que merece un post aparte.

Pero el caso es que desde aquel grupo de formación, con experiencias de fe y una intensa formación doctrinal, mi posición ante el mundo tendió al combate de la fe. Siempre me gustó ser un paladín, adalid y defensor de la justicia, el bien y la verdad. Sin duda el espíritu de San Juan Bautista encajaba con mi perfil. En cierto sentido notaba que prácticamente todo el mundo estaba corrompido, y que, por tanto, como buenos cristianos lo que debíamos hacer era denunciarlo, transformarlo y evangelizarlo mediante el anuncio. Sí, claro, sin miedo a las consecuencias. Recordemos que a Juan Bautista le terminaron cortando la cabeza, aunque también es cierto que es el santo entre los santos y que "no ha habido nunca nadie más grande nacido de mujer".
Quizá fue la energía, o los modos. Quizá que con veinte años tienes la sensación de que puedes "comerte el mundo", pero ahora reconozco en aquella época una cierta falta de humildad. Una cierta desconsideración hacia 'los otros', hacia  aquellos 'pobres ciegos' que no eran capaces siquiera de vislumbrar la luz que para mí resultaba cegadora.

Por aquel entonces grabé bastantes programas de debate en televisión. Me temo que en los anales televisivos mis posturas puedan parecer radicales, extremistas o demasiado ardientes. Pero bueno, "lo escrito, escrito está".

Afortunadamente, espero, el paso de los años te hace madurar y cambiar, con suerte, a mejor. No es que imitar al Bautista se malo, ¡ojo! No quiero que se me malinterprete. Pero llegó un momento en que llegué a estar ciertamente enfrentado y enfadado con el resto del mundo. Y ya pasó.

Quizá la siguiente etapa de mi vida espiritual ha sido patrocinada por San Juan Evangelista. El discípulo amado representa el apostolado que que se hace desde la cercanía y el amor a Jesucristo. Este me resulta muy próximo al Apostolado de la Oración, que conocimos gracias a los encuentros de FRC (Familias por el Reino de Cristo).
Básicamente, se trata de estar muy, muy cerca de Dios para poder llegar a los demás. Porque los sentimientos de Cristo fueron de acogida, de reparación, de perdón y de misericordia. Asemejar nuestro corazón su Corazón es una tarea para toda la vida, del mismo modo que la evangelización y el trabajo de apostolado "desde dentro" de la Iglesia.
Época de oración, de eucaristía... pero también de encuentros, de charlas, de propuestas y de trabajo intenso en la pastoral familiar.

Y así llegamos al último de los juanes que ha entrado fuerte en mi devenir histórico: San Juan Bosco. La experiencia de "don Bosco - El Musical" me ha ganado una relación renovada con este santo y con toda su familia, la familia salesiana. Ha sido todo un descubrimiento y un encaje de bolillos de la Providencia el que haya descubierto este carisma que creo que tanto puede ayudar a mi vocación como educador. 

Y hasta aquí los juanes de mi vida. Ya os podéis imaginar quién puede poner música a esta entrada. ;)