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21.7.23

Educación "antifascista" ante el 23J

Leo con sorpresa un artículo de El País en el que se afirma que "la educación o es antifascista o no es educación". Y no sería llamativo si no fuera porque el término "fascista" no lo utiliza para referirse a los regímenes totalitarios del periodo de entreguerras sino como insulto falaz contra los partidos y las políticas de derecha o "ultraderecha" [etiqueta esta última que acepto de buen grado - igual que la de "ultracatólico" - aunque preferiría la de "ultraconservadora", que creo que corresponde más a nuestro enfoque].

El artículo lo firma Enrique J. Díez, un profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, abiertamente afín a las ideologías de "extrema izquierda". Pero el tono es el de un catedrático que dicta sentencia moral sobre lo que se debe o no se debe enseñar, en qué valores se debe o no se debe educar. A duras penas he conseguido leerlo hasta el final porque es una auténtica soflama de alegatos a favor de las políticas educativas ya conocidas pero enrabietadas ante la más que posible victoria de los adversarios en las urnas el próximo domingo.

Cito textualmente: "Educar en el antifascismo es educar en la diversidad, en la igualdad, en la inclusión, en la justicia social y los derechos humanos".

Muy bien. Entonces creo que tanto VOX como PP (y el resto de partidos de derechas que concurren a las elecciones generales en España) son partidos antifascistas. Aquí nadie pretende educar en contra de. Los valores universales y los derechos humanos no son cuestionados por ningún político sensato hoy en día.

Personalmente, estoy muy cansado de que esta gente proyecte sus propias inquinas sobre los adversarios políticos e ideológicos. Ataca sistemáticamente, una y otra vez, a todo aquel que no comulgue con las imposiciones sucesivas del progresismo más feroz, y hace atribuciones erróneas sobre los valores y principios que defienden los nuevos partidos que están triunfando en Europa, recuperando un espectro político que había sido abandonado por la derecha tradicional, arrastrada en la deriva de los planteamientos woke.

Educar en la diversidad consiste en respetar y reconocer las diferencias personales y sociales como un valor y una riqueza. Es importantísimo educar en el respeto a las personas altas y bajas, feas y agraciadas, de etnias diferentes, de pesos diferentes, enfermas o sanas, con gafas de culo de botella, etc.

Pero hablar de "diversidad" no es hacernos comulgar a todas con las ideas de los lobbies LGTB, ni de someternos, junto a nuestros hijos, a las doctrinas de la ideología de género. Por ejemplo, el estar obligados a pensar que una persona deba "autopercibirse" o no de una manera contraria a su sexo biológico con total naturalidad e impunidad.
Mucha gente en España respeta a los homosexuales y a los trans, pero hay mucho homosexuales y trans que no se reconocen en las "marchas del orgullo" luciendo determinado tipo de ropajes esperpénticos y haciendo alarde de comportamientos cuanto menos cuestionables (desnudez y consumo de alcohol en plena calle a las doce de la mañana, por poner un ejemplo menor).

Educar en igualdad supone considerar a todas las personas con los mismos derechos y libertades. Todas, sin excepción, puesto que todas tenemos idéntica dignidad. Pero la igualdad no significa unificarnos ni cosificarnos ni colectivizarnos. Los hombres no somos ni seremos nunca idénticos a las mujeres, pues además de absurdo es imposible. Pero en el siglo XXI debemos gozar de los mismos derechos; la educación y la sociedad debe evitar comportamientos machistas y feministas (que supongan cualquier tipo de maltrato o discriminación a unas y a otros).

Educar en la inclusión tiene que ver con evitar toda segregación o exclusión derivada de la falta de igualdad y respeto a la diversidad. Integrar e incluir no supone aceptar cualquier tipo de comportamiento ni tampoco homogeneizar a la sociedad. Es muy iluso y hasta infantil defender que en cada pueblo de España tenga que haber una mezquita, un templo budista y un tótem sagrado junto a cada iglesia. Esto no es inclusión sino dilución cultural e ignorancia. Una determinada sociedad puede permitir o no la inclusión de extranjeros en sus fronteras, o de determinadas clases sociales, o incluso de diferentes culturas y religiones. Pero no vivimos en un mundo feliz y "multicultural" en el que no existen fronteras y todos vivimos en paz, armonía y prosperidad. Así que, mientras tanto, para garantizar la igualdad existen las leyes.

En definitiva, no se puede hacer inclusión fuera de la legalidad, y esto es lo que no parecen entender los que llaman "racistas y xenófobos" a aquellas que pensamos que no debe permitirse a nadie (sea del color y la nacionalidad que sea) mantenerse en una situación ilegal o irregular.

Educar en la justicia social es reconocer que una sociedad avanzada no puede dejar nadie atrás. Que la solidaridad entre las personas y los pueblos es algo más que un acto caritativo sino que es justo que el que más tiene colabore más con la maquinaria social. Pero esto no significa que las políticas correctas sean las que fomentan una mayor presión fiscal con la excusa de recaudar más para prestar más o mejores servicios públicos, como si la izquierda fomentase la riqueza compartida y la derecha la riqueza de unos pocos. La riqueza procede de la producción y de la actividad económica, pero gestionarla de un modo u otro no implica negar la justicia social.

Educar en los derechos humanos es hacer una educación moral de mínimos. Es tener en cuenta el modelo de sociedad occidental alcanzado tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial del bando aliado, con la libertad y propiedad individual, la democracia, el capitalismo y la política internacional como principales valedores. Pero no todos los países firmantes de la Declaración Universal han admitido, regulado y aceptado leyes "progresistas" como las del divorcio, el aborto, la eutanasia, la ley trans, el matrimonio homosexual, el ingreso mínimo vital, la reforma laboral, etc. etc. Leyes que según la izquierda "avanzan en derechos" y cuya derogación siempre es "un retroceso", otorgando a los primeros una superioridad moral indiscutible. No es cierto. A ver si ahora cualquier política de izquierdas se va a convertir en "un derecho humano".

Por tanto, amigos, una de dos: o todos educamos en el antifascismo y el argumento en sí es falaz, o más bien algunos quieren arbitrariamente que la educación siga un determinado modelo (totalitario) sin atender al resultado de las urnas (democráticas) arrojándose ellos mismos la autoridad para autodenominarse "demócratas" y considerar a los demás "fascistas".

Termino recordando que también los derechos humanos reconocen la libertad de educación y el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, opinión y expresión, así como al derecho a participar en la vida política.



El Sr. Díez ha escrito el artículo titulándolo "Educación antifascista más allá del 23J", lo cual deja claro que no importa el resultado de las urnas. No piensa respetar a una mayoría que no piense como él, como ellos. Nos tocará otra vez, con suerte, verlos salir a la calle a reivindicar la educación pública... y antifascista. En eso nos tienen desde hace tiempo tomada la ventaja.


6.7.23

Otra manera de hacer política es posible

En mi anterior entrada os comentaba lo difícil que los políticos nos lo ponen para votar en ocasiones. Y también os dije que os hablaría de "don" Víctor Sánchez del Real.

Creo que nadie conocía a este hombre hasta que en 2019 saltó a la palestra mediática por algunos discursos elocuentes como miembro de VOX, casi todos en programas afines de TV como "El Gato al Agua". Hay que reconocer que Víctor es un gran comunicador (si no me equivoco su empresa estaba relacionada con ese campo) y que cuando llegó a Extremadura como candidato por Badajoz causó muy buena impresión entre la militancia y los miembros de la ejecutiva que estábamos por aquel entonces en el partido.


En definitiva: la primera impresión con este hombre fue muy, muy buena.
Pero yo tardé poco, como un mes, en conocer sus formas. Quedé con él para comer para comentar mis inquietudes sobre cómo se estaba afrontando el proceso de campaña (él ya sabíamos que sería el candidato nº1 al congreso por Badajoz) y, en general, la deriva de VOX tras el aterrizaje de ciertos paracaidistas del PP.
Me escuchó. Pero parece ser que ya había congraciado con Ángel Pelayo en los tres últimos meses, dándose la circunstancia de que sus respectivas mujeres eran amigas de toda la vida. Ciertamente, la única relación que parecía tener él con Mérida era que su mujer es emeritense - una buena excusa como cunero, la verdad.

Pero entonces fue cuando, como os conté, vino Abascal a darnos aquel mitin que me animó a hacer un escrito. "Hemos venido a servir a España, no a nosotros mismos". El borrador de aquel escrito, que nunca publiqué, lo compartí con gente de VOX en Badajoz que pensé que era de mi confianza... y hubo la filtración de modo que llegó a la cúpula antes de que pudiera enviarlo por canales oficiales.

Estamos hablando de abril de 2019. Por aquel entonces Víctor y VOX- Badajoz eran ya prácticamente lo mismo (y así ha sido durante años).

Pasaron apenas unas horas desde la filtración hasta que recibí una llamada telefónica de Víctor Sánchez del Real. Su tono fue totalmente diferente al que conocía: absolutamente amenazante, de matón de patio de colegio, con malas maneras y una prepotencia soberbia. Me dijo:
- Que no sabía lo que había hecho.
- Que cesaba inmediatamente de todos mis cargos.
- Que los datos personales que incluía en el escrito (básicamente las relaciones de parentesco entre los miembros de las listas electorales, supongo) se iban a denunciar.
- Que me olvidara de cualquier relación con VOX, que iba a pedir mi expulsión de la militancia.

A raíz de aquello fue que Ángel Pelayo actuó con sus directrices para, por ejemplo, no permitirme ser apoderado en las mesas de Mérida. O para que algún otro indeseable del partido pretendiera impedir que fuera a una comida en Badajoz, tratándome poco menos que como a un apestado.

Como podéis imaginar mi decepción fue muy, muy grande. En los días sucesivos hasta el final de la campaña intenté reiteradamente hablar con unos y otros, asumir que había cometido un error importante en las formas, pero también reivindicar mis derechos según los estatutos. Un personaje como este que en realidad no tenía ningún cargo orgánico en la provincia no podía unilateralmente aplicarme sanciones de ese tipo. Escribí al comité de garantías, que me respondió al cabo de meses diciendo que el caso se cerraba sin consecuencias. 

Pero para entonces ya se me habían cerrado todas las puertas. Gran parte de la gente de VOX que me conocía personalmente me apoyó y me animó a seguir en el partido. "El tiempo pone a cada uno en su sitio" y es verdad. Lo cual no significa que tengamos que dejarnos pisotear y tragar con todo.

Cuando solicité mi baja del partido me llamaron desde Madrid. Una voluntaria muy maja y súper amable. No le quise aburrir con mis historias pero le pedí que, por favor, apuntara allí el nombre de una persona: Víctor Sánchez del Real. 

Desde entonces, informado él de tal circunstancia, me bloqueó en Whatsapp. Había estado leyendo mis mensajes sin responderme durante casi un año.
Y mi única relación con él ha sido algún mensaje en Twitter y los medios de comunicación.

Me parecía que su modo de comportarse, tanto en redes sociales como en el congreso o en los medios, no era aceptable. Yo pensaba... ¿soy el único que ve que estos no son modos de hacer política? ¿Será que estoy condicionado por lo que me pasó? ¿Representa de verdad este hombre a VOX?

Una imagen vale más que mil palabras:




Finalmente, llegó la noticia bomba: para el 23J Víctor no irá en las listas. Ni en la de Badajoz ni en ninguna otra. No os voy a mentir: no sólo me alegré sino que quise ver una nueva esperanza.
Aquel documento de baja donde estaba escrito su nombre ya no tiene sentido. 

¿Es posible otro modo de hacer política?
- El tiempo pone a cada uno en su sitio.

Así que de cada a futuro me planteo...
¿Se puede hacer política siendo amable, poniendo el diálogo por encima de la soberbia? ¿El adversario político puede no ser un enemigo sino alguien que busca el bien común pero con quien discrepo?
¿Pueden VOX y el resto de partidos cambiar los discursos?

Veremos.






27.5.23

¿VOXtar o no VOXtar? - Qué difícil nos lo ponen para este 28M.

 Nos pide Munilla en Sexto Continente que votemos en conciencia, los programas y no las personas. Pero me resisto a pensar eso de que "en política todo vale". Y os voy a contar un poco cómo funcionan los partidos políticos por dentro, o al menos lo que yo he encontrado. Veréis por qué digo que nos lo ponen difícil.

Como sabéis tanto en 2016 como en 2019 fui candidato de VOX en las elecciones generales. Pensé que era por fin un partido que representaría mis ideas y principios. Di un paso al frente pensando que con el compromiso político se puede construir una sociedad mejor.

¿Qué encontré? En 2016 el partido prácticamente "no existía" más que para unos pocos. Gente con ilusión que no se sentía representada por nadie. Pero tras el éxito de las andaluzas llegaron los paracaidistas, gente que apareció de repente y en poco tiempo quiso tomar las riendas. Gente "con experiencia". Es decir, "políticos profesionales" que, lamentablemente veo ahora que no venían a servir sino a servirse de.

El número 1 de la lista del cuerpo de paracaidistas es Ángel Pelayo Gordillo Moreno #eseesminombre. Este hombre era conocido en Mérida por haber sido concejal del PP. Se presentó en una de las reuniones de afiliados de VOX y dijo que "sólo venía a ayudar". Cuatro meses después era el candidato a la alcaldía de Mérida (mayo de 2019) y hoy se ha posicionado como número 1a la Asamblea de Extremadura.

Diréis... bueno, Daniel, pero será porque ha trabajado bien y ha recibido muchos apoyos de los militantes. Pues yo lo que puedo decir es que el único mérito inicial que tenía fue que su mujer era íntima de la mujer de Víctor Sánchez del Real, uno de los "grandes fundadores" pertenecientes al grupo más cercano a Abascal en Madrid y que vino de "cunero" a Badajoz para ser su único diputado actualmente. Esa es otra batalla que ya os contaré, porque al parecer en toda la provincia no había nadie que diera la talla... pero bueno. "La política es así".

El día que entendí que no había nada que hacer fue el de la visita de Santiago Abascal a Mérida el 16 de abril de 2019. 

Un año antes, el 8 de febrero de 2018, el presidente de VOX vino a dar una conferencia. Era antes del "boom", aunque se empezaba a oír hablar del proyecto. Había poco más de 60 personas en la sala y ahí me tenéis en un segundo plano, haciendo de técnico de sonido. 



Aquí no había políticos profesionales como candidatos sino dos profesores y un maestro. Aunque ahora parezca mentira, se hacía difícil encontrar candidatos que quisieran apoyar al partido públicamente.

¡Y entonces llegó el BOOM! ¿Qué pasó?

Pues mirad cómo había cambiado la cosa en la campaña electoral de 2019, sólo 13 meses después:


Como no se cabía pusieron una pantalla en los exteriores:

Muy bien. Aquel era el acto más importante de la campaña de VOX Badajoz. Ángel Pelayo no aparecía en las listas, aunque ya era muy amigo de Víctor y le acompañaba a todas partes en la campaña.
Abascal habló aquella vez de que hacía falta gente comprometida, con honor, que viniera a servir a España y no a sacar provecho de la política.

Terminó el acto y entonces... hubo una auténtica estampida. Pelayo me saltó por encima, con los ojos desencajados y a codazos consiguió llegar a la foto para ponerse al lado de Abascal. Fue tan desagradable que en ese momento pensé, "vaya asco". La foto ni siquiera fue publicada, que yo sepa.

Una semana después se anunciaba que este hombre sería candidato de VOX a la alcaldía de Mérida.

Causó tal decepción en mí que escribí al Comité Ejecutivo Nacional una misiva alertando de la situación del partido a nivel provincial, al tiempo que José Antonio Moreno (ex-diputado del PP y paracaidista, presentaba su lista en lugar de la elegida por el comité provincial). 

Nunca sabré hasta qué altas esferas llegó mi escrito (a Ortega Smith seguro porque se lo mandé directamente a su móvil), pero el caso es que tuvo un efecto tan inesperado como aclarador: me cortaron la cabeza. Fui señalado dentro del partido como "insurrecto" y el propio Víctor Sánchez del Real me llamó para amenazarme con llevarme a los tribunales por dar datos personales. Ahora me río, pero entonces lo pasé mal.

Mi coherencia hizo que me quitaran de las listas en la repetición de las elecciones y que incluso Pelayo actuara para impedir que fuera como apoderado a una mesa electoral.
Desde entonces, tras darme de baja como afiliado, di un paso atrás y comprendí que "la política es así".

¿Entienden ahora mi desafección por el voto? 
Puedo seguir pensando que prefiero el programa político de VOX a nivel nacional que el de cualquier otro con representación. 
Pero es que... se me hace TAN cuesta arriba votar a esta gente que vino sólo a "hacer política" mediante el método de quítate-tú-que-ya-voy-yo.

¿Cómo voy a votar a un proyecto encabezado por alguien así, o por su prima (quien literalmente está en las listas y encabeza las municipales en Mérida por serlo)?

Sinceramente, me dan ganas de volver a votar en conciencia, pero a "Fe y Vida" o a "PUM+J".
Es lamentable constatar que estamos en una partitocracia en la que mandan unos pocos y el resto a tragar.

Ya opiné hace tiempo que VOX estaba errando el tiro. Y ojalá llegue el momento en que cambie, aunque leyendo noticias por toda España que me hablan de la poca democracia interna, del nepotismo patente y de los comportamientos mafiosos, lo veo difícil a día de hoy. 

Quizá en el futuro vuelva a tener esperanza para cambiar las cosas. Porque, me reitero: OTRO MODO DE HACER POLÍTICA ES POSIBLE. 




26.4.20

Lecciones del COVID: la parte que olvidamos.

Los seres humanos nos construimos a base de experiencias vitales. Algunas veces son fruto de nuestras elecciones, pero en otras ocasiones - la mayoría de ella, me atrevería a decir - nos vienen en mayor o menor medida impuestas por las circunstancias.
Este es el caso de la pandemia y su confinamiento. Y como de cualquier experiencia, por muy terrible que sea, somos capaces de extraer enseñanzas útiles, no iba a ser menos ahora.
Cada cual, lógicamente, obtendrá sus propias conclusiones y debería hacerlo por sí mismo, pero permitidme que comparta con vosotros alguna de las mías.

Tras mes y medio de encierro la lección más importante que he aprendido es esta: que con frecuencia olvidamos nuestra parte intangible o "espiritual". Y me explico.

Nuestra cultura occidental del siglo XXI está centrada en lo material. Le economía está basada en el consumo de bienes y servicios. Nuestro día a día lleno de objetos: la ropa que vestimos, los productos que utilizamos, los enseres, la comida y la bebida; el móvil, su cargador, el ordenador y su cargador, los auriculares y su cargador... etc. etc. ¡Solemos estar ocupados con tantas cosas!
Es cierto que la mayor parte de las veces son medios que nos ayudan, pero ¿para qué nos sirven? ¿Vivimos con la mente puesta en los fines o en los medios?

Hay un factor común: la fascinación tecnológica. Nada más codiciado que el último modelo de smartphone, el último gadget de Apple o invento de Google. A las nuevas generaciones nos apasiona, ¡a mí el primero!

Y, de repente, nos quedamos en casa "atrapados" frente a las pantallas, cansados de utilizarlas y olvidándonos de salir a comprar una tele 8K. Tenemos la sensación de que ahora mismo no es necesario. Pero entonces, ¿qué es lo fundamental?

Resulta que las cosas esenciales son muy pocas. Lo fundamental, una vez cubiertas las necesidades básicas, se encuentra en la parte que no vemos, la parte que nos hace humanos.

Esencial es levantarse por la mañana y tener un objetivo en la vida.
Esencial es encontrarse bien de salud, o cuidarse cuando estás enfermo.
Esencial es prestar atención a nuestro estado de ánimo y saber gestionarlo.
Esencial es amar y sentirse amado.

Es decir, lo fundamental está en el espíritu. Y la parte espiritual es gran olvidada, la que en nuestro día a día despreciamos.

Ese "espíritu", ese corazón que nos alimenta, esa parte que nos permite ponernos en contacto con Dios y con nuestros hermanos. 

27.10.19

Si yo fuera VOX...

Si yo fuera VOX haría ya tiempo que hubiera cambiado de estrategia. Porque entiendo que la popularidad del partido y el gran logro que supuso alcanzar el "circo mediático" se debió fundamentalmente a los grandes titulares, al recurso a un lenguaje duro sobre temas polémicos (inmigración, violencia de género, golpe catalán, memoria histórica, legítima defensa y aborto, básicamente). Tras Vistalegre y las Andaluzas VOX se posicionó - para bien o para mal - a base de sorprender a los partidos establecidos con ataques inesperados. Que si los "piji-progres", que si la "derechita cobarde" o la "veleta naranja". VOX inventó todo un lenguaje plagado de hashtags... y ¡funcionó! No es que fuera mi estilo, he de decir, pero hay que reconocer que sirvió a un interés legítimo como era el de dejar de ser excluidos arbitraria y sistemáticamente de la presencia en los medios de comunicación.


Sin embargo, a día de hoy la cuota de pantalla ya no parece un problema. Los micrófonos y las cámaras de TV aparecen enseguida que convoca Abascal, Smith, Monasterio o cualquiera de los líderes de primera fila. ¿Qué sentido tiene mantener el lenguaje duro, de enfrentamiento/contraste?


Si yo fuera VOX habría cambiado hace tiempo el modo de lanzar los mensajes a uno mucho más positivo. Basten un par de ejemplos explícitos: en lugar de hablar de la inmigración ilegal hablemos del modo de hacer eficiente y controlada la inmigración legal, tan necesaria y conveniente.  Hablemos de cómo transformar el odio en paz para Cataluña. Dejemos a Sánchez cumplir las últimas voluntades de Franco (reposar junto a su mujer) y propongamos una memoria histórica centrada en la Transición.


Si yo fuera VOX me centraría en defender los principios y valores que descuidó la clase política. Hablaría permanentemente de la necesidad de una regeneración política que parta de la honradez, la representatividad justa de los votantes, el contacto con los ciudadanos de a pie, el diálogo sincero y la búsqueda del bien común. Hablaría de la necesidad de respetar y conocer nuestros valores tradicionales. Hablaría sin tapujos de los valores cristianos (el amor el perdón, la paz, la fe y la esperanza), de la necesidad de conservar nuestra identidad, de los peligros de la cultura del relativismo moral en la que estamos sumergidos.


Si yo fuera VOX me preocuparía mucho por la rectitud de intención de las personas que ocupan puestos orgánicos y candidaturas. Fomentaría la participación de los afiliados en los procesos internos. Buscaría a los más capacitados y les hablaría del compromiso político como una responsabilidad moral de todos. Volvería una y otra vez a los manifiestos fundacionales para intentar que VOX no se convierta en una mala copia de los partidos tradicionales. En el mes de febrero se llevó a cabo una reforma de los estatutos para suprimir las primarias con la excusa de "evitar la llegada de paracaidistas" interesados. El resultado no ha podido ser - bajo mi punto de vista - más nefasto, imponiéndose una especie de nepotismo teledirigido sin mayor fundamento que el de la "confianza" y la jerarquía. Tal vez era mucho pedir que surgiera un partido de derechas - espacio abandonado hace tiempo - y que al mismo tiempo fuera puro y renovador.


Si yo fuera VOX recuperaría inmediatamente  la organización a nivel nacional de grupos de trabajo. Utilizaría las redes sociales no solo "ad extra" como lanzadera de memes o de mensajes más o menos virales sino también "ad intra" para motivar, concienciar y movilizar a los afiliados y simpatizantes, algunos de los cuales han empezado a huir despavoridos...


Si yo fuera VOX abogaría, en definitiva, por volver a los orígenes: a perseguir el sencillo objetivo de representar a esa parte de la sociedad cuyas ideas no estaban siendo defendidas por ningún partido político del arco parlamentario. Sin aspavientos, sin insultos, sin incidir en el contraste con el resto. Apostando por los valores de la familia, la vida, la identidad nacional del siglo XXI, la educación en libertad, la religión en libertad, la política en libertad. Sencillamente, VOX surgió como reacción al abandono del PP del espectro liberal-conservador. Y hay mucho terreno perdido por reconquistar, pero creo que ha llegado el momento en el que tan importantes son el fondo como las formas.


Si yo fuera VOX... pero lo cierto es que no soy VOX.  Y es verdad que puse muchas esperanzas en este partido, cuya trayectoria he seguido desde el momento de su fundación. Siendo simpatizante contacté en cuanto tuve conocimiento de que existía un "VOX Badajoz" y tengo que decir que me sorprendió lo bien recibido que fui. Eran otros tiempos (2015), en los que cualquier apoyo era bienvenido. En los que estar dispuesto a dar la cara por unas siglas desconocidas significaba una exposición pública más que otra cosa. Una vez afiliado tuve la suerte de participar en un grupo de trabajo a nivel nacional sobre educación, en la que se debatieron muchas e interesantes propuestas (en algún cajón permanecen guardadas, supongo). En 2019 he llegado a colaborar con una alta implicación personal, siendo vocal del Comité Ejecutivo Provincial y - por segunda vez - miembro de la candidatura al Congreso.  Escuchando a Santiago Abascal en Mérida me atreví a redactar un escrito con mi punto de vista personal sobre ciertos asuntos internos...

Nunca había participado en política y en la vida, dicen, "o se gana o se aprende". Yo he aprendido (?) por las malas a no levantar la voz más de cuenta.  Y eso que el comité de garantías acabó archivando el expediente sin más.


Ya puedo decir que sé lo que se siente al repartir flyers en la calle y recibir a partes iguales desprecios e improperios junto a muestras de afecto y apoyo.

Me gusta pensar que el tiempo pone a cada uno en su sitio (y si no lo hace ya lo hará el verdadero Jefe en la vida eterna). Y durante algunos meses he esperado que VOX fuera capaz de reconducir la situación y alcanzara una posición mucho más estable, más consolidada y más madura. Pero lo que veo es, por el contrario, una dinámica enrarecida y un ambiente en el que cada vez encuentro menos mi lugar.

Quizá sea que efectivamente, el tiempo me pone en mi sitio, y mi sitio ahora mismo no está en VOX.


Por todo ello, he decidido que voy a solicitar la baja como afiliado de VOX Badajoz. Volveré a ser un simpatizante más... y espero que los dirigentes, esas pocas personas que controlan y lideran el partido, sepan poner los medios y reflexionen acerca de qué clase de política están construyendo y quieren para VOX y para España.


Paz y bien.

Daniel Muñoz (Mérida).

11.4.17

Semana Santa 2017, de mano de María

Hace casi dos mil años Dios entregó a su Hijo Único para que muriera por nosotros.
Es mucho tiempo. Nos queda muy lejos. Y aún no nos hemos dado cuenta del todo qué significa eso de "por nosotros".
Pero aquí estamos, como pueblo cristiano, dispuestos a celebrar un año más los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. 
Y no es sólo una tradición: quizá hoy más que nunca necesitamos despertar, tomar conciencia de lo que vamos a hacer, de dar sentido a la liturgia, a las procesiones...
Vivimos en la sociedad del bienestar, del confort. Es un mundo que - a pesar de las dificultades que encontramos - podemos decir que es cómodo y fácil. Basta con preguntar a nuestros abuelos o echar la vista atrás unas décadas. Disfrutamos de libertades de todo tipo, de derechos, de servicios públicos gratuitos, de electrodomésticos que nos facilitan el trabajo del hogar, de transportes rápidos y cómodos. Tenemos, gracias a Dios, una sanidad, una educación, unos comercios, unas fuerzas de seguridad, unas carreteras estupendas y, por qué no decirlo, unas hipotecas y unos seguros a "todo riesgo" que nos dan tranquilidad. Vivimos en paz.
Hay una industria del entretenimiento muy importante, dedicada en cuerpo y alma a divertirnos: películas de cine, series de televisión, videojuegos, deportes, noticias del corazón... y ahora además la tecnología ha invadido nuestro día a día a través de las redes sociales. Disfrutamos de las mil posibilidades del teléfono móvil y de Internet. Incluso en el ámbito de lo religioso - aún existiendo ataques de vez en cuando a nuestras creencias - tenemos la posibilidad de ir a misa todos los días, de confesar con frecuencia; se organizan retiros espirituales periódicamente. Tenemos cofradías en las que participar. Nuestros hijos pueden ir a catequesis. Existen libros de espiritualidad fabulosos. Es decir, que no tenemos grandes impedimentos para vivir una vida honrada, cristiana y piadosa.
Es verdad que en nuestra sociedad hay mucha indiferencia, pero ¡nuestro país no es Siria ni Irak, ni China, donde nuestros hermanos aún hoy siguen siendo perseguidos y muriendo como mártires del siglo XXI!
Aquí, en España, en muy poco tiempo nuestras vidas han cambiado y podemos decir que "a mejor", porque aunque sigue habiendo violencia, pobreza, problemas de adicción, de salud mental... lo cierto es que nuestro día a día generalmente suele ser tranquilo. Poco a poco parece que hemos acabado con el problema del terrorismo; poco a poco parece que vamos saliendo de la crisis económica. Vemos que la vida sigue. 
Únicamente cuando llega una desgracia importante (la pérdida del trabajo, un accidente, una enfermedad grave, la muerte de un ser querido...) pensamos que nos "va mal" y caemos en una especie de depresión. Pero es transitoria, dura unos días o unos meses... y volvemos a entrar en la rutina de nuestra sociedad de consumo. Nos decimos que "hay que seguir adelante", que "el tiempo todo lo cura". 
Cuando somos ya mayores, con nuestra pensión de jubilación, tenemos la tentación de pensar que "ya hemos hecho bastante en la vida" y que es la hora de descansar, de disfrutar de los hijos y de los nietos y olvidarnos de todo lo demás.
¿Qué tiene que ver todo ésto con la Semana Santa? - os estaréis preguntando.
Pues yo creo que mucho. Porque podríamos hacernos la pregunta al revés: ¿De verdad tiene que morir Jesucristo en la cruz por "nosotros"? ¿Le necesitamos a Él? ¿Necesitamos que muera, que vuelva a morir por nosotros? No por la humanidad, por los seres humanos... No. ¿Por ti y por mí? ¿Necesito yo que Jesús muera en la Cruz para salvarme?
¿No nos salvó una vez ya en el monte Calvario? ¿A qué distancia está eso de España?
Es mucho tiempo. Nos queda muy lejos.
Y, sin embargo, Dios no se cansa. Vuelve a salir a nuestro encuentro. Dios sigue teniendo algo que decir en nuestras vidas. Porque, aunque no nos demos cuenta, seguimos necesitando la redención. Porque el problema no es nuestra vida exterior, sino lo que tenemos en el corazón. El mismo Jesús lo explicó claramente cuando dijo que "del corazón del hombre salen todos los malos pensamientos, los asesinatos, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias" (Mt 15, 19). En definitiva: todos nuestros pecados.
Evidentemente, tampoco significa que seamos asesinos ni ladrones. Pero no lo olvidemos: nuestra vida es en apariencia cómoda y pacífica, pero seguimos siendo pecadores. Nuestra naturaleza herida nos hace débiles, y con facilidad caemos en la crítica fácil, en el engaño, en la pereza, en el desánimo... o incluso en el insulto, en la falta de respeto o en el rencor a aquellos que no somos capaces de perdonar. ¡No debemos extrañarnos por eso! Al contrario debemos ser conscientes de nuestra fragilidad. Lo importante, como digo, es lo que tenemos en el corazón, la manera en la que nos comportamos con nuestro vecino, con nuestra propia familia, con los compañeros de clase o del trabajo.
¿Necesitamos que Jesús vuelva a morir por nosotros en la Cruz?
¡Sí, lo necesitamos! Porque no hay nada que nosotros podamos hacer para "compensar" nuestras ofensas a Dios y a los hermanos. Es Él con su muerte, con su corazón traspasado, el único que nos permite reconciliarnos con el Padre, borrar nuestro pecado y volver a empezar.
Mirad: estamos a punto de conmemorar el centenario de las apariciones de la Virgen del Rosario en Fátima. 
Fátima es un lugar especial para mí. El mensaje central a los pastorcitos fue muy claro: "Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido". He aquí la clave, hermanos, que Dios nos ama y es Amor. Quiere nuestro bien y nos pide que nos amemos los unos a los otros.
Por tanto, cada vez que nos llevamos mal con el prójimo; cada vez que "pasamos" de ayudar a alguien; cada vez que miramos con indiferencia a quien nos pide ayuda... ofendemos a Dios y nos alejamos de Él.
Por este motivo es necesario que volvamos a celebrar la Semana Santa. Para recordar este amor tan grande, para que reavive en nosotros el deseo de corresponderle. 
La Virgen María nos da la receta para que no olvidemos nuestra necesidad de conversión: oración, adoración, fe, esperanza y amor.
¡Dios mío, yo creo, adoroespero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman!
Un año más tenemos la oportunidad de vivir una Semana Santa con este Espíritu de fe y de humildad; con deseos de ser mejores, de volver a recordar lo que Dios ha hecho por nosotros, hasta considerarnos sus hijos. 
Para eso, os propongo lo siguiente: vamos a tomar la mano de la Virgen y vamos a mirar con sus ojos. Acompañemos a nuestra Madre a lo largo de estos días de Calvario y de Gloria. ¿Quién como ella nos puede ayudar a comprender mejor lo que va a suceder?
¿Quién como ella pudo vivir más intensamente la Pasión y la Resurrección de su Hijo?
¿Quién como ella para darnos consejo de Madre?


Domingo de Ramos
Comenzaremos nuestro recorrido el Domingo de ramos, un día bellísimo de primavera. El mes de Nisán resplandecía.Se acercaba la gran fiesta judía de la Pascua y Jesús subía seguido de sus discípulos hacia la ciudad Santa de Jerusalén. Seguramente María iba con ellos, junto al grupo de mujeres que solía acompañar y servir al Maestro.
No era la primera vez. Los judíos que se tomaban en serio su fe solían acudir al templo todos los años, puesto que creían que sólo en el Templo de Jerusalén, el templo de David y de Salomón, se podía adorar de verdad a Dios. En el templo se habían conservado las tablas de la ley, símbolo palpable de la Alianza. En el templo se sacrificaban los animales para agradar a Dios.
Habían pasado unos treinta años desde que María había entrado en aquel mismo templo, acompañada de su esposo José, para ofrecer a su Hijo primogénito según la tradición. Volvía ahora a cruzar el valle de Cedrón, ruta habitual de los peregrinos. Quizá aún resonaban en su mente las palabras del anciano Simeón: "A ti, mujer, una espada te atravesará el corazón". 
Esta vez era especial, eso sí que lo sabía. Jesús había anunciado en varias ocasiones que esta Pascua sería diferente. De hecho, había predicho claramente que "debía padecer mucho, ser rechazado, muerto y resucitar al tercer día". 
Este anuncio, que ni siquiera los apóstoles habían comprendido, que le valió a San Pedro una dura reprimenda por parte de Cristo, seguramente había sido recibido por María de una manera diferente. Quizá ella intuía lo que debía suceder; había visto la manera en la que la predicación y las obras de su Hijo habían sido rechazadas por los sabios y entendidos; había visto el modo en que sus palabras de amor, de perdón y de fidelidad a Dios habían sido malinterpretadas. Y, sobre todo, sabía que las palabras de Jesús no eran nunca vacías, sino que estaban llenas de Verdad. Si Él decía que debía padecer y ser muerto... sólo podía significar una cosa.
Sin embargo, aquel día el ambiente era de fiesta. Jesús tenía un buen número de seguidores que le seguían por el camino y muchos de los discípulos que le conocían y que estaban en Jerusalén habían salido a recibirle. Estaban emocionados, entre otras cosas porque muchos habían presenciado hacía apenas unas semanas la resurrección de Lázaro en Betania (a pocos kilómetros de distancia). 
En algo estaban todos de acuerdo: Jesús era reconocido como un gran profeta. Tenía algo que decir al pueblo.
Por eso las aclamaciones, por eso arrancaron palmas y alfombraron el camino con sus mantos.
Con este mismo espíritu debemos nosotros entrar en la Semana Santa: poniendo nuestros "mantos" a los pies del Señor. El manto de nuestro tiempo; el manto de nuestros sentimientos; el manto de nuestra familia. Todo lo que tenemos, pongámoslo a sus pies para recibir otra vez a nuestro Señor que viene como Mesías. 

¿Y qué decir del burrito? ¿Qué pensaría María al ver a su hijo subido en él, siendo aclamado por todos?
¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas.
¿No os recuerdan estas aclamaciones aquellas otras que se resonaron en la Nochebuena? ¿No hizo también María un camino a lomos de un borrico hacia la ciudad de Belén? Es porque un rey, una reina, merecen una montura. Pero este Rey y esta Reina han escogido la más humilde de ellas. Porque Dios ha manifestado su gloria en lo pequeño... y así va a ser hasta el final. Porque el amor no necesita demostrarse en grandes cosas; ni siquiera depende de cosas materiales. 
El pueblo judío aclamó a Jesucristo antes de su pasión. Nosotros, con María, lo aclamamos sabiendo que finalmente su Corazón traspasado triunfará sobre el pecado y la muerte. Por tanto, comenzaremos la Semana Santa con alegría y esperanza.

Jueves Santo
Poco nos dicen los evangelios sobre lo que sucedió entre la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y el Jueves Santo. Podemos estar seguros de que fueron días de preparación para la Pascua. Y es muy litúrgico y muy pedagógico que en el pueblo se respeten estos tiempos, porque corremos el riesgo de querer hacer una programación a nuestro antojo, como sucede en ocasiones, que parece que faltan días para sacar procesiones; a veces el afán de protagonismo nos puede a los humanos... y la Semana Santa se convierte en un desconcierto sin orden ninguno. Me consta que no es esto lo que ocurre en Arroyo de San Serván, sino que la próxima gran cita es la Santa Cena. 
El triduo pascual debe ser el centro de nuestras celebraciones y debemos vivirlo lo más intensamente posible, con una gran emoción, comenzando por la Última Cena del Señor con sus discípulos. Es un día intenso, cargado de símbolos y de significado. Es una cena de despedida, dramática por momentos, pero al mismo tiempo es el inmenso regalo de nuestro Dios que quiere quedarse con nosotros para siempre. 

Para siempre. ¿Os dais cuenta? Encontramos aquí el sentido que tiene celebrar esta Semana en España y en 2017. Porque  durante estos días nuestras calles se transforman en Jerusalén, nosotros como cofrades o como pueblo cristiano, haremos que nuestro pueblo se inunde de “Evangelio”, porque si os fijáis bien, nuestros pasos solo son eso, las caras de nuestros Cristos, nuestras Vírgenes, todo... es una explicación del Evangelio, es en definitiva una representación de un momento concreto de la Pasión, que nosotros con orgullo ponemos en la calle para mostrarlo al mundo entero.
Y el Evangelio este Jueves Santo nos vuelve a interpelar. El Maestro nos recordará una vez más que nuestra vida no tiene ningún sentido si no la entendemos desde el Amor y desde el servicio a los demás.
Durante los oficios de Jueves Santo se representa el lavatorio de pies. El sacerdote lava los pies a personas seleccionadas, en ocasiones personas dependientes. Este gesto tan llamativo dentro de una celebración litúrgica nos debe hacer preguntarnos:
 ¿A quién lavo yo los pies? ¿Con qué espíritu cumplo mis obligaciones y mi servicio en la familia, en la comunidad? ¿Me gusta ser el primero y más importante o prefiero estar al servicio de todos?
¡Quién como María entendería mejor las lecciones de Jesús! Ella, que se preguntó cómo era posible que el Enmanuel, el Hijo de Dios, naciera en un establo. Ella que fue la "esclava del Señor". Ella que pasó desapercibida en aquella Pascua, sirviendo a la mesa. 
E igualmente, con respecto al mandato de Cristo en la institución de la Eucaristía, quizá debemos revisar nuevamente nuestras actitudes: ¿Entendemos que la misa del domingo es lo más importante que podemos hacer durante la semana? ¿Le damos prioridad por encima de cualquier cosa? ¿Somos capaces de vivir y experimentar el Amor de Dios en ella?
Porque "no podemos vivir sin celebrar los misterios de nuestra fe".
Porque ya lo dijo Jesús aquella noche de primavera en el Cenáculo: "Como el Padre me ha amado, así os he amado yo. Permaneced en mi amor".
Es un amor de entrega, de lucha, de sufrimiento y de gozo, pero sobretodo un Amor con mayúsculas que necesitamos experimentar en primera persona. Porque Dios nos sigue amando a cada uno, se interesa por nosotros y quiere que estemos cerca de Él. Por eso se queda cada Jueves Santo. Por eso nos espera en el sagrario y por eso tiene sentido que además de la celebración litúrgica y de la procesión, dediquemos ese día un ratito a estar con Él en la Hora Santa. A acompañarle. Para eso se queda el templo toda la madrugada abierto, con Turnos de Vela, como una manera de que Jesús no se quede solo en ese trance de las horas previas a su Pasión; mientras reza al Padre en el Monte de los Olivos e implora que la voluntad del Padre sea otra, pero dispuesto siempre a hacer lo que Él diga.

Muchas iglesias procuran organizar la madrugada para no quede el templo vacío, y personas concretas en silencio anónimo pasan buena parte de la madrugada velando con Él. Seguid así aquel mandato: “Velad y orad para no caer en tentación”.
Porque si es cierto que está muy ofendido, también lo es que recibe consuelo de nosotros cuando somos capaces de entregarle nuestro tiempo y nuestra amistad, nuestra cercanía y cariño, aunque sólo sea estando con él un ratito; velando con él antes de su Pasión. 

¡Que resuenen en nosotros aquellas palabras del discurso de nuestro Señor!
"Quien pierda su vida por mí, la encontrará".
Y también:
"Quien come de mi carne y bebe de mi sangre tiene ya la vida eterna y yo le resucitaré el último día".
Es esta una gran esperanza, que debemos vivir como una gran espera.
Esperamos junto a Él, porque se nos ha quedado en el pan y en el vino, en lo más sencillo y a la vez lo más grande.
Así que volvamos a sentarnos a la mesa y a contemplar este gran milagro, como hizo María.
¿Acaso no recordaría perfectamente aquel otro momento en el que su Hijo convirtió el agua en vino a petición suya? ¿No fue ella la que pidió ayuda para los novios que se quedaban sin vino? Ahora, sin embargo, la iniciativa era de Dios, que no se deja ganar en Amor: el agua convertida en vino alegró las bodas de Canaá, pero ahora este vino se convierte en la Sangre que brota del Corazón de Cristo, que se va a entregar por nosotros - aquellos que le aceptamos - y va a alegrar nuestras vidas de un modo definitivo.
Sin duda, por tanto, se trata de una ocasión única. Hagámosla nosotros también especial y reavivemos nuestra fe en el sacramento de la eucaristía. 
Además, no debemos olvidar que en esta noche celebramos también el regalo de la institución del sacerdocio ministerial. Es una bendición que todavía hoy en día contemos con un buen número de sacerdotes en las parroquias, y es nuestra tarea también cuidarlos y dar gracias a Dios por ellos y por su entrega. ¡Felicitémosles de corazón en este día! Y roguemos incesantemente al Señor que nos envíe pastores según su Corazón, que siga llamando como lo hace a niños y jóvenes para desempeñar este gran ministerio de la Iglesia, y recemos por la fidelidad y la santidad de todos los sacerdotes, pues si siempre ha sido importante aún más lo es hoy en día porque cualquier pecado mortal se convierte en noticia y es motivo de escándalo.
Precisamente la traición de Judas y la oración en el Huerto de los Olivos nos ponen en situación para afrontar la jornada del Viernes Santo predispuestos a vivir lo que el Señor quiera de nosotros. Las procesiones "del silencio" están en sintonía con estos sentimientos y pone el foco en la preparación para la pasión, acompañando al hombre abandonado y humillado y a su madre que pasa junto a Él sus últimos momentos en este mundo.  

Viernes Santo
Llegaremos así al día más triste de todo el año. Más que tristeza (que también) diríamos "espanto", porque el triste espectáculo de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor no debe conducirnos al desaliento ni al desánimo: sabemos que finalmente el triunfo y la gloria prevalecerán sobre la injusticia y la muerte.
Pero es un día para rezar intensamente. Para tener el mente los sufrimientos de Cristo por nosotros, y poder poner así en una balanza nuestros propios sufrimientos.
A veces, tal y como decía al comienzo, parece que nos ahogamos en un vaso de agua; nos quejamos por todo y sin razón, sin darnos cuenta de lo cómoda que es nuestra vida.
Otras veces, sin embargo, nuestros corazones sufren por motivos más profundos. Es este un día para contemplar la Cruz y para unir todas nuestras cruces a la de Jesucristo. Porque Él es el único que puede dar sentido a todo lo que nos ocurre; porque Él carga con todos nuestros errores y nuestras culpas; porque nos da la oportunidad de unir nuestras penas a su propio dolor. 
Para hacerlo, es importante que vivamos en comunidad el Vía Crucis y los oficios. 
En la cuarta estación de este camino al monte Calvario Jesús se encontrará con su Madre. Si grande es la injusticia de condenar al más inocente; si grande ha sido ya el dolor de los azotes; si insoportable es el peso de la cruz para un hombre ajusticiado brutalmente... ¡¿qué diremos del dolor de su santísima Madre?! ¿Qué debió sentir al mirarle a los ojos y, desfigurado, apenas poder reconocerle? ¡Cómo vemos aquí su corazón traspasado por la espada, antes incluso de que el Corazón de su Hijo sea traspasado por la lanza!
También Jesús, el nazareno, el hombre Hijo del hombre, debió sentir una gran tristeza al ver a su Madre sufriendo.
No pasará mucho tiempo antes de que Jesús esté clavado en la Cruz. Y allí estará de nuevo María, a sus pies. Y junto a ellos San Juan, el discípulo más joven, el único que es más fuerte que sus miedos. De Él procede ese precioso testimonio en primera persona que nos conforta en la fe, que nos hace revivir con lágrimas en los ojos el momento en que la historia cambió. Y nos dice: "uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante le brotó sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis". 
¿Qué podemos hacer o decir nosotros? (...)
No podemos decir nada. Lo que nos corresponde es el silencio y la fe.
No podemos hacer nada más que contemplar estupefactos el dolor y entender que todo es por Amor a nosotros.
"Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos" - había dicho hacía unas pocas horas. Y, como siempre, sus Palabras van seguidas de su vida y su testimonio. Jesús va por delante en este amor de entrega; María le sigue hasta los pies de la Cruz. Que seamos también nosotros como el apóstol San Juan y como las mujeres que la acompañaron. No seamos cobardes para manifestar nuestro ser cristiano en todo momento y en todo lugar.
Si alguna vez hemos negado a Jesucristo como San Pedro, arrepintámonos y convirtámonos en sus apóstoles.
Si alguna vez le hemos traicionado con Judas, no nos alejemos de Él, sino con todo nuestro dolor pidamos perdón.
Porque el Amor de Dios ha sido derramado de este modo para que comprendamos que no tiene límites. Que si ciertamente nosotros solos no podemos hacer nada para reparar nuestros pecados, su misericordia es infinita y Él es capaz de obtener bienes incluso de nuestros males.
Con estos sentimientos acabará todo a las tres de la tarde. En los oficios no celebraremos la eucaristía; es la hora de la oscuridad y del silencio. La hora de la muerte y del entierro.
Nuestro mejor testimonio público es ese día acompañar las procesiones con el máximo respeto y silencio.

Fijémonos en este gran misterio: del mayor mal moral del mundo - la muerte del Hijo Único de Dios como si fuera un malhechor - obtuvimos el mayor bien - la salvación. Igualmente, a los pies de la Cruz, del dolor más grande de María, el Salvador nos ganó un beneficio inmenso cuando pronunció aquel:"Hijo, ahí tienes a tu madre". Con aquellas palabras quiso compartir con nosotros su mayor tesoro en la Tierra, y quiso hacer de Nuestra Señora la madre de todos los hombres.
¡Recibámosla en nuestra casa! ¡Que su Soledad no sea tal, sino que nos dejemos acompañar por ella en estas horas de tinieblas! ¡Pongamos debajo de su manto todas nuestras preocupaciones en esa procesión de silencio y de profundidad espiritual! 
Es un día triste, es verdad. Pero, no obstante, junto a su imagen tenemos que ser como Ella: guardar todo esto en nuestro corazón para disponernos a vivir con esperanza la Resurrección. Este es el sentido del Sábado Santo: es el invierno antes de la primavera; es el pecado del hombre antes de que la Gracia de Dios y la Providencia lo inunden todo de nuevo.
Seamos como Juan a los pies de la Cruz, acompañando a María, y vayamos con ella después a vivir este duelo que se nutre de la esperanza, sabiendo que el mal no puede tener la última palabra. Porque, como recogerá el mismo discípulo amado en el Apocalipsis, aquel que ya está sentado en el trono de Dios nos dice: "He aquí, yo hago nuevas todas las cosas" (Ap 21,5).


Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección
Si tuviéramos que condensar la vida cristiana en un solo momento, en una sola experiencia, en un solo día... ese sería el de la Vigilia Pascual. Es nuestra gran fiesta y se merece que la preparemos y la vivamos con la máxima intensidad.
¡Con cuánto tiempo y cuánto esmero preparamos una boda, por ejemplo! ¡Cómo hacemos grandes preparativos para la Nochebuena, ¿verdad?!
Pues en esta noche Santa no debemos escatimar, porque en ella celebramos el hecho más trascendente de nuestra historia y de nuestras vidas, lo que cambió todo y dio sentido a todo. Porque, como dice San Pablo, "si Jesucristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe". Es decir, de nada nos serviría y poco valor tendría. Ser cristiano sería algo anecdótico, y nos daría igual vivir como si Dios no existiera.
Pero, sin embargo, es justo lo contrario. La Resurrección de Jesús debe ser y es la fuente de toda nuestra esperanza, de toda nuestra alegría; la fuente de nuestra fe y la causa de nuestra victoria.
Nosotros tenemos la gran suerte de haber nacido en este "tiempo final" en el que la Redención ya ha llegado: por su muerte y su resurrección hemos sido rescatados. Pero tenemos que ponernos en la situación de los apóstoles durante aquellos dos días en los que parecía que todo había sido un sueño, que todo estaba perdido.  ¡Y cuál fue su alegría cuando recibieron la visita del Maestro una vez resucitado!
Esa es la alegría que nos ha de invadir en la noche pascual. Para ello, recordamos no sólo aquel instante, sino toda la historia de la salvación. Y es que no podemos entender el mensaje del Resucitado si no lo ponemos en el contexto que se merece. Por eso empezamos desde la creación y el primer pecado del hombre, narrados en el Génesis, y continuamos con los momentos clave de la trayectoria del pueblo de Israel. Contemplemos la pedagogía divina, la revelación progresiva de Dios a la humanidad, que llega a su plenitud con este Dios-amigo, Dios hecho hombre que nos enseña, nos elige como discípulos y ha muerto por nosotros. Y ya nunca más estaremos perdidos, nunca más nos dejará solos. ¡Es de aquí de donde procede nuestro gozo!
Escucharemos con alegría el relato del sepulcro vacío, el testimonio de las mujeres y el de los soldados. Y veremos al mismo Jesús que nos llama por nuestro nombre como hizo con la Magdalena: "¡María!" - "Adonai". Nada nos podrá separar ya de nuestro maestro, ni el peligro, ni la espada, ni la enfermedad, ni la muerte....

Hagamos de esta noche una verdadera fiesta. Celebremos y disfrutemos que estamos salvados, ayudados de la rica simbología de la celebración litúrgica. Primero la luz de Cristo, que ilumine nuestras vidas. Después el agua y el Espíritu, que nos vuelvan a renovar, recordando nuestras promesas bautismales. Que volvamos a ser de Cristo y que prometamos nuevamente vivir según sus criterios y no los nuestros. También los óleos sagrados, que nos recuerdan que la batalla no es fácil, pero que con Jesús a nuestro lado no tenemos nada que temer. Y, finalmente, el don de la eucaristía. ¡Es Jesús mismo, Jesús resucitado, el que se vuelve a hacer presente con una fuerza renovada en medio de nosotros! Como hizo aquel día en Jerusalén, no importa que las puertas estén cerradas si nosotros se las abrimos con los ojos de la fe.
Todo debe acompañar en la Vigilia para que la celebración sea auténtica. Por eso cuidamos de manera especial la liturgia, los cantos, los símbolos, las velas... y el Señor se alegra de vernos a todos. ¡Qué bonito sería que ningún miembro de la comunidad tuviera que faltar a esta celebración! Porque estamos anticipando ya la última venida de Cristo, cuando el pecado y la muerte serán definitivamente derrotados.

Y finalmente, amigos, llegaremos al Domingo de Resurrección. Otra vez de manos de María. La virgen va al encuentro de su hijo triunfante. Verdaderamente tuvo que ser un espectáculo de gozo aquel momento que quiso Dios mantener en privado del encuentro de Jesús Resucitado con su Madre. No sabemos cuándo ni dónde tuvo lugar, si en el Corazón de la Madre cuando su esperanza fuera colmada por el testimonio de los discípulos, o si en primera persona, o si a través de un ángel como ocurriera en la Anunciación.
De lo que sí podemos estar seguros es que María pudo contemplar la Victoria de su hijo y vio cumplidas todas las promesas:
"Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin". Y desde entonces ella misma también es Reina el Cielo y ha querido Dios que intervenga en la Iglesia a lo largo de los siglos. Sus consejos (otra vez Fátima) son propios de esta Madre que nos cuida y que reina ya en los cielos, y que nos invita a pensar más en la vida eterna y en sus beneficios que en nuestras pequeñas cosas.

Porque Él ha resucitado, todo ha cambiado: no creemos que haya muertos ni muerte: que ésta se ha convertido en principio de vida que no termina. Y el dolor, que no deja de serlo para nosotros, pero se convierte en gracia y la alegría es ya "de la de verdad", la que no desilusiona ni cansa porque Él es su garantía.
¡Esta es la buena noticia, el Evangelio mismo! ¡Y por eso es oportuno sacar el encuentro a las calles! Y no olvidemos pues, que uno de los principales retos que debe marcarse una Hermandad o Cofradía, que nos debemos marcar como cristianos, es el de “Evangelizar”. La alegría pascual tiene que ser el motor que nos anime a seguir trabajando por el Reino de Dios durante todo el curso. Tenemos que unir todas estas celebraciones y procesiones con las actividades de todo el año; se nos ofrece la oportunidad de trabajar para hacer un poco mejor el mundo que nos rodea, formar a nuestros jóvenes, trabajar con enfermos, ayudar allí donde nos necesiten, esta es la única forma de mantener viva la llama que cada Vigilia Pascual nos anuncia la Resurrección de Cristo.

Domingo in albis. 
Pero, todavía nos queda un evento importante que pone el colofón a esta Semana Santa . Me refiero al Domingo in albis, que se celebra en la octava de Pascua. Es el Día de la Misericordia.
No hay mejor manera, amigos, de extender y al mismo tiempo terminar la Semana Santa porque este día, el "Domingo in albis" hace referencia a las vestiduras blancas que utilizaban los neófitos que habían sido bautizados en la Vigilia Pascual. Ellos se volvían a poner estas albas simbolizando la prolongación en sí mismos de las fiestas pascuales, con la intención de permanecer fieles a todo lo celebrado.
Renovados también nosotros, en nuestra vida de bautizados, por la celebración de los misterios pascuales, escuchemos esta invitación.
No estamos solos en esta nueva vida que hemos abrazado. La Iglesia nos guía, acompaña y alimenta.

Seamos verdaderos testigos de la Resurrección de Cristo y de su victoria sobre el mundo. 

25.12.16

Feliz NaVIDAd, Feliz Vida 2016.

Otra vez Navidad. Este año se ha pasado volando...
Es momento de celebrar la Vida. La n-Vida. Nuestra vida. La de cada uno.
¡Feliz Navidad! - nos deseamos, y es verdad.
La Verdad más importante: que la vida merece la pena.
A pesar de todo.

Es tiempo de carne y sangre. Del Verbo encarnado.
"Este es mi cuerpo, esta es mi sangre".
Un bebé recién nacido, un parto virginal.
Una placenta que ha alimentado al Hijo del Dios Vivo.
Una nueva vida que es muy especial, que une el cielo y la tierra.
Un cuerpecito que nace, como todos, cubierto de sangre.
La misma sangre que hoy nace será derramada por nosotros.



Hoy nace escondida, en la soledad de un pueblecito;
en el silencio de la noche.
Mañana morirá en la ciudad santa, en la capital del reino,
a la vista de todos, en pleno día.
Hoy el que es Luz brilla en las tinieblas,
en un humilde pesebre
bajo la luna nueva un resplandor alumbra.
En nada, el que es Luz será despreciado de los suyos,
"vino a ellos, y le rechazaron"
y el mundo se cubrirá de sombras,
una gran oscuridad se cernirá sobre la Tierra.

Pero estos mismos ángeles que hoy anuncian
a los pastores la Buenanueva
-  esa gran alegría en los cielos -
aparecerán en el huerto mañana
para preguntar a las mujeres,
"¿por qué buscáis entre los muertos
al que está Vivo?".

Así que esta es la Vida que hoy nos nace,
una Vida que no acaba.
Una Vida completamente nueva.
Una que nos recuerda que merece la pena.
Que vivir no es solo un sueño,
ni el Amor una locura,
que el dolor no triunfa sobre la esperanza verdadera.

¿Y a nosotros? ¿Qué nos queda?
La alegría de esta historia
que hoy comienza.
El gozo de un Amor
que hoy nos llena.
La paz de aquel que se sabe
amado para la entrega.

¡Feliz Navidad!

24.6.16

"SUSTO o MUERTE": el votante católico ante las elecciones del 26J.

Hoy ha sido un día dedicado al jardín: nada mejor que una actividad relajante-pero-productiva para la jornada de reflexión. Y, aunque se ha hecho un poco tarde, he cosechado entre col y col unas cuantas buenas reflexiones, que de eso se trata.

Me pregunto: ¿qué es lo mejor o lo peor que puede pasar mañana? El panorama político ha cambiado tanto desde las últimas elecciones generales que la sensación de inseguridad - Brexit aparte - ha alcanzado cotas más elevadas que en los 20 años que llevo votando a nuestros representantes. Todo parece incierto, a pesar de tratarse de una 'mera repetición' de las elecciones de hace seis meses.
Nos han asustado mediáticamente con el sor-paso, con la desintegración del bipartidismo, etc.




Pero siendo realistas, veo dos opciones en general con un factor clave: da igual quién "gane" las elecciones porque aquí lo importante será formar gobierno. En este sentido encuentro dos alternativas probables:

1 - Que gane el PP y gobierne con C's (o remotamente con la abstención del PSOE). Para ello lo más plausible es que sumen, pacten y Rajoy no sea presidente, sino... ¿Soraya? Sin duda sería un pelotazo "progresista", con la primera presidenta del gobierno. Este es un as que tienen en la manga.

2 - Que gane la izquierda, con una suma de la coalición PSOE-C's lo suficientemente fuerte como para gobernar con la abstención de PODEMOS o incluso para que el PP se vea obligado a dejarles gobernar (al menos durante unos meses).
En este caso el nuevo presidente del gobierno sería Pedro Sánchez.

¿Que por qué no digo nada de PODEMOS? Pues porque no les veo gobernando en ningún caso. Una cosa es ser muy mediáticos, triunfar en las encuestas de Twitter (que ya hemos visto cómo fallan más que una escopeta de feria) y otra cosa es tener que pactar con un PSOE que sabe que sería un suicidio colectivo. ¿PSOE con PODEMOS e IZQUIERDA UNIDA haciendo políticas conjuntas? Si son demasiado radicales, los votantes socialistas más moderados empezarán a protestar (pensad en Fernández Vara, por ejemplo, que está sufriendo en sus carnes los despropósitos podemitas en Extremadura). Y si son políticas demasiado moderadas, los círculos y las bases comunistas empezarán a protestar. En definitiva: sería algo así como ha pasado en Cataluña con las CUP. No lo veo viable.

La única opción de que el joven pirata 'Les Churches' sea presidente es con mayoría absoluta, o pactando con C's con el rollo de la regeneración política (repartiendo sillones, vaya). Es decir, que PODEMOS y PP están en situaciones muy similares, en realidad.

Hecho este análisis, por tanto, tenemos dos futuribles: un gobierno continuista del PP o un gobierno reformista del PSOE, en ambos casos 'fiscalizados' por la supuesta sensatez de C's.

A primera vista parecería que la cosa "no está tan mal" desde el punto de vista de un católico moderado como yo. Sin embargo, la situación creo que es muy preocupante para los cristianos comprometidos, y voy a tratar de explicar por qué.

> En las pasadas elecciones el Partido Popular centró su campaña electoral en la política económica. No es nada nuevo, ciertamente. Pero sabía que en esta ocasión había un fantasma planeando las conciencias de sus votantes: su incapacidad para mantener el compromiso de supresión de la Ley del Aborto, así como otras normas que constituyen el legado de ZP.
Da la sensación de que "los mejores" terminan abandonando el PP por la puerta de atrás, topándose una y otra vez con lo "políticamente correcto".

> El resultado: algo así como 3.000.000 de votantes del PP en 2011 que decidimos negarles el voto a modo de castigo. Por supuesto que no estoy diciendo que todos esos votos sean de católicos comprometidos asqueados por la "amoralidad" del gobierno de Rajoy, no. Pero es difícil valorar, en todo caso, los motivos. El caso es que la corrupción, la falta de coherencia, el discurso únicamente económico... hizo que muchos, muchos españoles dejaran de sentirse representados por el PP. Y entre ellos los católicos que llevamos años y años escuchando hablar del "voto útil".

> Albert Rivera con Ciudadanos, sin duda, recogió muchos de esos votos. Un voto moderado, constitucional, sensato. Pero su pacto con el PSOE ha hecho desmoronarse las esperanzas de aquellos que querían ver en C's al "nuevo partido popular".

> PSOE, PODEMOS y el resto de fuerzas con representación parlamentaria vienen a todo menos a pensar en la voluntad de Dios. Los comunistas se manifiestan claramente beligerantes con las manifestaciones públicas de la fe, con la enseñanza concertada, la Religión en las aulas, etc.etc.etc.

En conclusión: el panorama es este. (1) O seguir sirviendo de apoyo a un gobierno cada vez más secularizado e indiferente a la moral y la ética cristiana, con leyes que no fomentan la vida, la familia,  el matrimonio hombre-mujer, el cuidado de la naturaleza, la fraternidad, la libre enseñanza... y todo aquello que consideraríamos democristiano, o (2) sufrir un nuevo gobierno al estilo de ZP, que lleve aún más lejos este tipo de políticas de relativismo moral, igualdad por la bajeza y acoso y derribo al hecho religioso.

¿Existe una alternativa? Sí.

> La CEE nos ha venido repitiendo por activa y por pasiva que no debemos votar aquello que, en conciencia, no cuadra con el planteamiento cristiano de la vida y de la sociedad. Hace nada lo recordaba el obispo José Ignacio Munilla, experto en moral y en doctrina social de la Iglesia.

> Siempre ha habido partidos minoritarios con programa católico: Falange, AES, PUM+J...

> El problema de estos partidos es que no han obtenido nunca representación parlamentaria, y esta es la pescadilla que se muerde la cola.

> A día de hoy VOX es la alternativa para el voto católico en casi toda España, siempre y cuando la orientación previa del voto sea conservadora ("de derechas", si queréis).

¿Y por qué los católicos deberían votar a VOX en lugar de al PP?

Pues por varios motivos. Primero porque no hacerlo es dar la razón a los que retiraron la iniciativa de derogación de la ley del aborto: "no hace falta representar a los católicos, seguirán votando al PP como mal menor". En definitiva, la religión dejará de influir en el panorama político; nunca hará falta mencionarla, ni pensar en sus principios, ni que trascienda en la vida parlamentaria.

En segundo lugar, porque difícilmente un católico comprometido puede estar contento con un gobierno que mantiene las leyes del divorcio exprés, del cambio de sexo en menores,... un gobierno que mantiene situaciones de discriminación a los colegios concertados y los profesores de religión, de inacción ante los asaltos a las capillas universitarias, de falta de ayudas a la natalidad, de programas de educación afectiva y sexual estatales que reparten preservativos a modo de "conclusión", de calendarios de fiestas que van suprimiendo solemnidades católicas, etc.etc.

En tercer lugar, porque los pocos que hemos dado un paso adelante para tratar de fundar un partido que nos represente ¡también necesitamos ánimos! :D

Y, por último, porque el voto a VOX también es un voto útil (al menos en la circunscripción de Badajoz). Lo que hace es poner más caros los escaños, y eso es algo que acaba beneficiando a los partidos más votados (en las últimas elecciones, PP).

Por todo lo anterior yo creo en un voto en conciencia, un voto católico, un voto útil para que con el tiempo podamos estar representados. Un voto de esperanza. Un voto a VOX.