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11.10.13

La mujer que hizo rezar a Fernando Alonso.




Día triste para el mundo del automovilismo, del que tímidamente aún formamos parte los simracers. La noticia de la repentina muerte de María de Villota ha sentado como un jarro de agua fría. Su vitalidad, la lección que nos ha dado a todos, pensar que estaba toda contenta porque el lunes presentaba su libro del que hace poco mostraba la portada en su twitter... ¡lo presentaba este mismo lunes!

Me han sorprendido dos cosas. La primera, que los medios anuncien la muerte "por causa natural". ¡Qué demonios! No hay que ser médico ni adivino para darse cuenta de la relación causa-efecto. María ha perdido su vida a los mandos de un Fórmula 1, y de la manera más absurda posible. Incluso llegaron a acusarla de pisar el pedal equivocado... los mismos responsables del equipo Marussia F1 que tuvieron a bien situar la barrera del camión de transporte justo a la altura del casco de su piloto probador.
En fin... para mí está claro que su fallecimiento se debe a las secuelas de su terrible accidente y la pérdida de su ojo derecho. Una 'mártir' más en la lista de pilotos, solo que María no murió buscando los límites en el asfalto de un gran premio sino que se le concedió el milagro de haber sobrevivido a su accidente durante un año y medio.

Recuerdo que me sorprendieron mucho las declaraciones de María, el día siguiente al que presentamos los campeonatos oficiales con la RFEDA, y en la misma sala.  Me llamó la atención cómo testimoniaba los cambios que había producido en su vida sin victimismo y con una moral sorprendente: "Ahora veo mucho más", "Antes sólo veía la Fórmula 1"..."Cuando paseo por la calle la gente me dice que ha rezado mucho por mí. Se lo agradezco. Cuando volví un primo mío falleció y yo no. Dios ha jugado un papel importante en mi recuperación"... En aquellos momentos no sabía que fuera creyente, pero enseguida comprendí de dónde sacaba esa fuerza espiritual para afrontar su "nueva vida" con ilusión. Poco después le solicitamos presentar nuestro proyecto de simracing oficial en persona, aunque no pudo ser...

Hoy, año y medio después, no me sorprende tanto (aunque ciertamente es admirable) que su hermano haya dicho lo primero "Doy gracias a Dios por el año y medio que más que la dejó entre nosotros"; pero me he quedado a cuadros cuando han puesto en la radio las declaraciones de Fernando Alonso nada más quitarse el casco y conocer la noticia: "(...) Rezar por ella y por su familia".
¿Es este el Alonso que al llegar a Ferrari declaraba "no tengo ninguna relación con Dios"?

Puede que haya sido únicamente una forma de hablar, o de expresar de un modo políticamente correcto su pesar y condolencias, pero bajo mi punto de vista sí que debería ser importante para un piloto que se juega - literalmente- la vida, día sí y día no, el tener un sentido para la vida y para la muerte, más allá de la victoria o la derrota. María lo aprendió de un modo trágico. Senna lo asumió hasta sus últimas consecuencias. ¿Y estos pilotos generación PS3? ¿Están preparados para la victoria y para la derrota en sus vidas? ¿No se nota eso en la pista y en su trayectoria profesional?

Si me parecían interesantes las declaraciones y las actividades de María ahora estaré mucho más pendiente, especialmente de su libro "La vida es un regalo", que necesariamente se ha convertido en su testamento vital. Seguro que sus palabras iluminarán mucho, porque no me cabe duda de que quien se ha ido hoy al cielo ha sido un ángel al que se le concedió brillar fugazmente.

Todos corremos peligro de dar excesiva importancia a lo que no lo tiene. Es relativamente fácil que un piloto virtual 'viva' enganchado a todas horas a su simulador. La pregunta es ¿hacia dónde conduce eso? Hay que tener cuidado y asentar nuestro 'ser piloto' en lo que en realidad importa. Para María de Villota: "No sentirte nunca solo". ¿Y para ti?



Descansa en paz, María. Ya echaremos alguna carrerita en el cielo... si Dios quiere. ;)



9.10.13

Diálgo fe-razón con don Luis Gahona.

Tuve la suerte de poder participar en el XXIII encuentro de FRC en Salamanca hace unas semanas y me quedé con las ganas de comentarle algunas ideas sobre la magnífica charla que nos dio don Luis Gahona, sacerdote y estudiante de Física en Harward (entre su extenso curriculum). La organización me ha facilitado gentilmente su correo electrónico, así que me he atrevido a escribirle, pidiéndole que disculpe mis imprecisiones conceptuales, filosóficas o teológicas.

"En primer lugar, tengo que decir que la ponencia me encantó. Soy biólogo molecular (además de profesor de Música) y creo que consiguió hacer inteligible - no sin esfuerzo - la gran mayoría de los contenidos que expuso al "común de los mortales", con o sin formación en el ámbito científico.
Afortunadamente, mis humildes conocimientos (a los que se une mi afición por la ciencia ficción) me permitieron sacar gran jugo de su brillante y sintética exposición.

Dicho esto, hay algunos aspectos que me gustaría me pudiera matizar o aclarar. Intentaré ser breve para no robarle demasiado tiempo:

- Creo que hay dos 'puntos de giro', si me permite la expresión, en la sucesión de ideas que presentaba. El punto 15º (la filosofía explica la materia como materia formada) y el punto 16º (Racionalidad materializada).
Efectivamente, tal y como usted dijo, si ni la materia ni la energía (ni, por ende, las leyes dinámicas del universo que rigen sus interacciones) procedieran de una inteligencia creadora se daría la paradoja que "la materia se hubiera trascendido a sí misma, dando lugar a una inteligencia capaz de autoreconocerse como tal" (más o menos, ¿no?). Pero esto, en definitiva, hace referencia al diseño inteligente y al antiquísimo planteamiento filosófico del reloj sin relojero de Voltaire.

Quiero decir que los científicos autodenominados "racionalistas" no encontrarán dificultad alguna para refutar tal argumentación, y ciertamente creo que llevarían razón al afirmar que para explicar este gran misterio no es necesario 'inventar' otro Misterio aún más 'inverosímil' como es el de la existencia del Dios creador de los cristianos. Dirían que sencillamente aún no disponemos de la información necesaria y suficiente como para explicar el diseño 'aparentemente inteligente' del universo. De ahí a dar el salto a la filosofía o la teología, siendo estas disciplinas no científicas... hay un paso muy grande que no todos se atreven a dar, pienso que con razón.

Por supuesto, para nosotros, creyentes, sí que son argumentos apologéticos válidos, que aportan razonabilidad a nuestra fe. Es un diálogo fe->razón interesante, aunque probablemente estéril en el sentido razón->fe.

- Hay un punto fundamental que pasó (necesariamente) un poco por encima: el de la libertad del ser humano y el determinismo. Esta realidad experimentada por el hombre que llamamos "libertad" o "libre albedrío" me parece un nexo interesantísimo entre fe y razón. Dicho de otro modo, si conseguimos explicar bien las implicaciones de una cosmovisión racionalista y determinista podremos al menos mover al acercamiento entre posturas aparentemente muy enfrentadas. Veo en el "misterio" un gran punto de unión entre ambas. Si la realidad de lo creado, la organización del universo, la arquitectura aparentemente inteligente, etc. nos interpela a buscar lo trascendente, la falta de explicación plausible sobre la misma experiencia del hombre debe hacer enfrentarnos a la Verdad (o a la ausencia de toda verdad). Volveré sobre ello para cerrar mi planteamiento.

- Eché en falta alguna referencia a otro aspecto clave entre el diálogo fe-razón. Me refiero a que si el conocimiento científico se basa en la experimentación (más o menos controlada por el científico) la fe parte de la experiencia de fe (bajo cuyos efectos nos precipitamos de un modo individual y sin que sean en absoluto reproducibles).
Siguiendo el lema del encuentro, "El que lo vio, da testimonio", podríamos decir que la fe es una potencialidad que se experimenta y se comunica. La fe es algo propio y exclusivo del ser humano, pero aún así es muy fácil para un biólogo explicar cómo la teoría de la evolución garantizó a los homínidos con semejante carácter adquirido (fenotipo religioso) toda una serie de ventajas evolutivas sobre sus competidores...
¿Puede la ciencia explicar el 'sentimiento religioso' del ser humano? La respuesta es sí. Un sí rotundo.
Y, si la ciencia es capaz de explicar el hecho religioso que denominamos "fe"... ¿por qué no despreciarlo o eliminarlo, una vez superada la ventaja evolutiva? Serían argumentos fáciles de esgrimir desde el punto de vista ateo o agnóstico racionalista.
Al igual que la ciencia "explicaría" el amor en base a reacciones químicas y a la necesidad de reproducción de la especie (probablemente), podría "explicar" la aparente necesidad de fe en la naturaleza humana mediante la selección natural de genes gregarios que supusieron una ventaja evolutiva muy fuerte.

- Aterrizo definitivamente donde quiero llegar: la fe cristiana, según bellamente nos recordó D. Luis Fernando de Prada, tiene su centro en el corazón traspasado de Cristo en la cruz. La fe, como llama viva, parte de la experiencia histórica de un Dios real que se ha manifestado por pura voluntad salvífica. Un Dios que no está sujeto a las leyes 'de la razón científica'.

En definitiva, el mismo Dios se sirvió de la violación de las leyes naturales para manifestarse al hombre mediante la resurrección de la carne.
La cumbre de la revelación, siendo razonable, trasciende a la razón y a toda lógica humana.
"Verdaderamente este era el Hijo de Dios". Pero, ¿por qué? ¿Por qué Dios nos pide creer mediante un acto de fe testimonial? ¿Ha dejado abierta la vida del acceso a la divinidad únicamente mediante la razón?

- Finalmente, ¿acaso no ha tenido precisamente Dios que 'ocultarse' a los ojos del hombre bajo la apariencia de 'verdad científica' precisamente para respetar su libertad de creer o no creer?
Si no fuera posible una cosmovisión posible al margen de Dios, ¿dónde quedaría la libertad del científico para no creer?
Es decir, que si asombroso y maravilloso es el Universo creado, aún más inaudito es cómo el Creador ha deseado permanecer oculto bajo la apariencia de una singularidad, de cuatro fuerzas naturales, de leyes dinámicas, constantes universales, etc. etc.
Y todo por Amor, para respetar nuestra libertad."

A ver si me contesta, porque me haría mucha ilusión. Os tendré al tanto...

3.8.13

El accidente del tren de Santiago... ¿por qué?

El descarrilamiento del tren de alta velocidad en las cercanías de la ciudad de Santiago de Compostela es uno de esos hecho que deja sobrecogido el corazón de cualquier persona de bien.
¿Cómo quedar impasible ante el dolor, ante la pérdida de vidas humanas, el sufrimiento de los heridos y de los familiares de las víctimas?

Todos los veranos mueren en España decenas de personas en accidentes de tráfico. Por desgracia, este suceso es mucho más mediático y "espectacular", si se me permite la expresión. No deja de ser terrible tanto lo uno como lo otro.


El pueblo gallego ha dado una lección de solidaridad. Los vecinos que se acercaron espontáneamente a ayudar en la atención del siniestro, las muestras de apoyo y de cariño... infinidad de detalles.
Pero, unos días después, cabe preguntarse: ¿por qué? ¿qué sentido tiene algo así? ¿un trágico y cruel entramado del destino? ¿la mera fragilidad del ser humano que sale a relucir?

Por supuesto, la respuesta ni está clara ni será unánime.
Pero a mí me ha dado una lección, que proviene de algo en apariencia tan trivial como un gesto simbólico. En la carrera de F1 de Hungría el equipo Lotus F1 Team lució en sus monoplazas una bandera de Galicia en honor a los afectados.


Quizá sea una tontería... pero al verla me emocioné. Y no fue por el gesto en sí... sino por lo que vi en ella: ¡el símbolo del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo! La representación de Jesús Eucaristía, de la cual desconocía por completo que formara parte del emblema gallego.

Por una parte pensé: ¡qué ignorante soy, madre mía! Y por otra: ¡cómo no!
Y es que no sabemos el tesoro que tenemos en España con la tradición cristiana. ¡Generación perversa, que ha olvidado la fe de sus mayores y los valores que tienen la capacidad de hacernos mejores y sacarnos adelante!

Porque - no me cabe la menor duda - una mirada de fe es necesaria para poder superar acontecimientos como el del tren descarrilado. Un sentido de la vida y de la muerte, de la casualidad y la causalidad... del bien y del mal, del sufrimiento y la recompensa, de la libertad y la responsabilidad.

Con Jesucristo por bandera todo es mucho más real, más sencillo, más coherente. Dios Padre, en su infinita bondad y misericordia, sabe mejor que nosotros mismos lo que nos conviene, lo que nos espera y lo que pretende de nuestras vidas (y nuestras muertes).

Por eso sólo nos queda rezar y esperar. Nunca sabremos 'la verdad' de los acontecimientos (aparentemente favorables o desfavorables) debido a nuestra torpe limitación humana. Siempre veremos la vida y la muerte como en un espejo, desfiguradas ciertamente... hasta el día en que nuestro velo sea desprendido y la Luz inunde todo aquello que hoy entrevemos en tinieblas y sombras de muerte.

Descansen en paz, y que Dios les dé el descanso eterno. Amén.


2.4.13

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25.12.12

Feliz Natividad 2012:: El mundo no se acabó (todavía)



En estas fechas entrañables y señaladas es costumbre desear paz y prosperidad.

En estos tiempos revueltos, de crisitis y agitación, más que nunca es necesario hacerlo. Todos queremos que el 2013 sea, al menos, "mejor que el 2012"; que el desastre del despropósito económico y financiero pase cuanto antes... y que cuanto antes los que lo están pasando mal puedan olvidar estos malos momentos.

Pero ojalá no queden en el olvido estos años vividos, ni sus buenos momentos, ni sus lecciones. Que lo que hemos aprendido con la falta de bonanza material no lo echemos en saco roto a la primera de cambio cuando vuelvan a fluir los euros y los dólares.

Y, ¿cuáles son para mí sus enseñanzas?

Pues... que no es lo importante tener o no tener, sino poder COMPARTIR. Que la justicia y la dignidad no pueden entenderse bien sin la fraternidad humana.

Que no era necesario tanto derroche y despilfarro. Que es mejor RENUNCIAR a determinados caprichos que realmente no nos hacen felices ni nos sirven para nada.

Que la sociedad de consumo nos utiliza y los poderosos se sirven de nuestras buenas y malas pasiones para hacernos OLVIDAR lo verdaderamente importante.

Que, aún así, nadie nos puede quitar la ESPERANZA, la fe, el amor, la solidaridad. Que por muchas que sean las penas y los sufrimientos, hay una salida para todo.

Que la FAMILIA no cambia por fuertes que soplen los vientos. Que ella es el pilar de la sociedad y el refugio de los hombres y las mujeres de todo tiempo.

Que no es necesario el champange, sino la ALEGRÍA de compartir esa copa especial que sólo se saca en Navidad.

Que no hace falta que nos toque el Gordo de la lotería, sino que nos vale con que el mundo siga girando y NOSOTROS lo contemos.

Que la ILUSIÓN de un niño no depende de lo que estemos dispuestos a gastarnos para intentar saciar todos sus deseos.

Que lo que seguimos teniendo y disfrutando nos hace ser unos PRIVILEGIADOS y, dicho sea de paso, que hemos sido unos desagradecidos que no valoramos suficientemente los bienes  heredados, recibidos o acumulados.

Que las grandes cosas son las que están en el CORAZÓN, porque los pensamientos van y bien, nacen y mueren. Que el AMOR no acabará nunca, porque lo puede todo y da sentido a todo, siempre.

En definitiva, que son los valores y las realidades ESPIRITUALES - las más elevadas, las que están por encima de lo material y de lo mundano - las que nos hacen verdaderos hombres y mujeres del siglo XXI, independientemente de la tecnología, del desarrollo, de las ideologías o de los mercados.

Por eso, los que creemos que toda esta gran Historia de la Vida tiene un sentido y una meta, no podemos menos que hacer ver estas verdades, a la luz de la FE, en estas fechas en que recordamos que DIOS sigue naciendo, que quiere intervenir y hacerse presente en el corazón de cada hombre que quiera aceptarlo.

Sin duda con su bendición seremos capaces de transformar esta crisis maléfica y especulativa en una respuesta fraterna repleta de valores útiles para la construcción de una sociedad y un mundo mejores.

De nosotros depende el aprovechar plenamente esta oportunidad.
Paz, prosperidad y bien para todos.

¡Feliz Navidad!

10.12.12

El desprecio de los hombres... ¿nos acerca a Dios?


<< El que es el hazmerreír de su vecino, como lo soy yo, llamará a Dios y éste lo escuchará. Muchas veces nuestra débil alma, cuando recibe por sus buenas acciones el halago de los aplausos humanos, se desvía hacia los goces exteriores, posponiendo las apetencias espirituales, y se complace, con un abandono total, en las alabanzas que le llegan de fuera, encontrando así mayor placer en ser llamada dichosa que en serlo realmente. Y así, embelesada por las alabanzas que escucha, abandona lo que había comenzado.

Y aquello que había de serle un motivo de alabanza en Dios se le convierte en causa de separación de él. Otras veces, por el contrario, la voluntad se mantiene firme en el bien obrar, y, sin embargo, sufre el ataque de las burlas de los hombres; hace cosas admirables, y recibe a cambio desprecios; de este modo, pudiendo salir fuera de sí misma por las alabanzas, al ser rechazada por la afrenta, vuelve a su interior, y allí se afinca más sólidamente en Dios, al no encontrar descanso fuera. Entonces pone toda su esperanza en el Creador y, frente al ataque de las burlas, implora solamente la ayuda del testigo interior; así, el alma afligida, rechazada por el favor de los hombres, se acerca más a Dios; se refugia totalmente en la oración, y las dificultades que halla en lo exterior hacen que se dedique con más pureza a penetrar las cosas del espíritu.

Con razón, pues, se afirma aquí: El que es el hazmerreír de su vecino, como lo soy yo, llamará a Dios y éste lo escuchará, porque los malvados, al reprobar a los buenos, demuestran con ello cuál es el testigo que buscan de sus actos. En cambio, el alma del hombre recto, al buscar en la oración el remedio a sus heridas, se hace tanto más acreedora a ser escuchada por Dios cuanto más rechazada se ve de la aprobación de los hombres.

Hay que notar, empero, cuán acertadamente se añaden aquellas palabras: Como lo soy yo; porque hay algunos que son oprimidos por las burlas de los hombres y, sin embargo, no por eso Dios los escucha. Pues, cuando la burla tiene por objeto alguna acción culpable, entonces no es ciertamente ninguna fuente de mérito.

El hombre honrado y cabal es el hazmerreír. Lo propio de la sabiduría de este mundo es ocultar con artificios lo que siente el corazón, velar con las palabras lo que uno piensa, presentar lo falso como verdadero y lo verdadero como falso.

La sabiduría de los hombres honrados, por el contrario, consiste en evitar la ostentación y el fingimiento, en manifestar con las palabras su interior, en amar lo verdadero tal cual es, en evitar lo falso, en hacer el bien gratuitamente, en tolerar el mal de buena gana, antes que hacerlo; en no quererse vengar de las injurias, en tener como ganancia los ultrajes sufridos por causa de la justicia. Pero esta honradez es el hazmerreír, porque los sabios de este mundo consideran una tontería la virtud de la integridad. Ellos tienen por una necedad el obrar con rectitud, y la sabiduría según la carne juzga una insensatez toda obra conforme a la verdad. >>

De los libros de las Morales de San Gregorio Magno, papa, sobre el libro de Job. (Libro 10, 47-48: PL 75, 946-947) 


25.10.12

Santiago García, archbishop, on demonstration topic

PERO, ¿QUÉ PASA?

La verdad es que, por más que pienso en lo importante que es el respeto y el cultivo de las libertades, no dejo de sorprenderme ante determinadas formas de ejercerlas. Pienso ahora especialmente en la libertad de expresión y, consiguientemente, en la libertad de manifestación. Y, procurando ser comprensivo con todas las formas de pensar, no puedo admitir como correctas, sin embargo, las manifestaciones contrarias al respeto que merecen las personas y las instituciones legítimamente constituidas.

Leyendo estas líneas cualquiera puede pensar que escribo esto con motivo de la invasión que sufrió en Mérida el Colegio de los Padres Salesianos. Es cierto. Pero no me refiero solamente a ese lamentable espectáculo cuyos estilos no son precisamente garantía de que sus autores tengan algo que ver con la defensa de la educación; a no ser que la reclamaran con urgencia para ellos mismos. Pero entonces estaríamos hablando de una educación especial. Me refiero a algo que me parece bastante más grave. ¿Quién está detrás de estos actos y de las personas que los realizan? Ni los partidos políticos, ni los sindicatos, ni las agrupaciones libremente constituidas, ni los individuos actuando a título personal, tienen derecho a ofender a quienes están cumpliendo con su deber; sobre todo cuando su trabajo se realiza ejemplarmente al servicio de la sociedad. Pero, además, esta forma de actuar, precisamente en un Colegio autorizado cuya finalidad es la educación, produce mayor escándalo, sea cual sea su identidad educativa. Hechos semejantes han ocurrido en Colegios y Universidades de iniciativa estatal.

Sin pretender ofensa alguna para nadie, me atrevo a decir que estas actuaciones de fuerza, que además carecían de la preceptiva autorización, obedecen más a la ley de la selva que al ejercicio de los legítimos derechos de manifestación y expresión. No sé qué entenderán por dictadura los organizadores y realizadores de estas acciones pretendidamente democráticas. No voy a aludir a las ideologías predominantes en quienes realizan este tipo de actos. En una sociedad plural caben todas las formas de pensar que respetan las leyes y las personas. Eso es imprescindible en un Estado democrático y de derecho. Pero, además de aludir a la falta de educación que dan a entender determinadas formas y lugares de manifestación, quiero decir claramente que, como miembro de la Iglesia Católica me duele que se utilicen expresiones y gestos insultantes y agresivos contra personas consagradas. Esos “detalles” muestran suficientemente la intención que subyace al pretendido ejercicio de la libre expresión y manifestación. Claro, mirando esto, no puede extrañarnos que, cobardemente encubiertos por el anonimato que facilitan las redes informáticas, se practiquen constantemente difamaciones injustificadas, calumnias gravemente contrarias a la intimidad y al honor de las personas, y una amplia serie de elementos claramente contrarios al decoro y al más elemental nivel de civismo y de altura humana.

Quiero terminar esta breve reflexión manifestando el dolor que me causa constatar que muchos de estos comportamientos indebidos están potenciados o al menos influidos por conductas de adultos que tienen lugar en el mismo hogar de la familia y, a veces, según testimonio de los mismos alumnos, en algunas aulas de centros que están llamados a ser lugares de educación. Es posible que, si iniciáramos una revisión exhaustiva, constatáramos en diversos lugares, organismos, instituciones y personas, alguna responsabilidad directa o indirecta, consciente o inconsciente que estuviera cerca de las conductas que pretendemos denunciar. El mal no está solo en las manifestaciones explosivas, sino también en los comportamientos ordinarios de muchos. Por tanto cabría argüir, en nombre de la libertad y de la coherencia, que nadie es quien para corregir a los demás desde sus propios defectos. Pero nadie tiene tampoco el derecho de abandonar la defensa de la verdad, de la justicia, del respeto y de la libertad de todos, aunque su historia cuente con defectos. Todos somos pecadores; pero el pecado no impide que ejerzamos su denuncia legítima, y que seamos apóstoles en favor de la búsqueda de la virtud. Creo en la renovación de la sociedad en todos sus estamentos, ámbitos y dimensiones. Por tanto desde estas líneas lanzo una invitación a reflexionar, a trabajar y a ser constantes procurando, con la palabra y con el testimonio, que la verdad venza al error, la bondad a la maldad y la esperanza al pesimismo, a la desconfianza y a la simple resignación ante los males que pueden corregirse.

+ Santiago García Aracil 
Arzobispo de Mérida-Badajoz

30.9.12

:::Flash FRC 2012:::

"Jesús vence a sus enemigos no cuando los derrota, sino cuando los gana a su Amor". - Padre Mendizábal.

3.9.12

::Flash:: La fuente de agua viva...

La Palabra de Dios es una fuente inextinguible de vida: «Es más lo que dejamos que lo que captamos, tal como ocurre con los sedientos que beben en una fuente» (San Efrén).

25.12.11

¡Feliz Cristidad!


Sí, lo sé… suena raro. Podría haberte deseado una “Feliz Navidad” y hubiese sido más sencillo. Lo que pasa es que… no sé tú, pero mi bandeja de entrada por estas fechas se satura de mensajes con el mismo asunto (y mensajes muy parecidos). Y que conste que me encanta, ¿eh? porque lo importante son las personas que se acuerdan de mí y me desean lo mejor. Aunque el mensaje se diluye, y… lo siento, pero no lo puedo evitar.

Si ‘Feliz Navidad’ es un equivalente a ‘feliz verano’, o ‘feliz cumpleaños’… pues ¡muchas gracias! Ójala se cumplan tus deseos y agradezco tus buenas intenciones.
A mí me gusta más la versión anglosajona, “Merry Christ-mas”. El otro día escuché una idea que me llamó la atención: “La Navidad es Jesucristo”. Es cierto, aunque hay quien la convierte en otra cosa. Así que un ‘merry christmas’ es una “alegre misa de Cristo”, y el ‘Christmas Day’ es el día de la misa de Cristo. No deja de ser una aproximación, pero el Cristo está bastante más patente en el ‘Christ’ inglés.

Es decir, que mi ‘Feliz Navidad’ es más bien un ‘Feliz Cristo’. Porque quiero celebrar contigo que Dios se hizo hombre, que existe y que no nos ha abandonado a nuestra suerte. Porque esta es la noche más feliz y alegre del año, dado que implica que ni tú ni yo estamos sometidos a terreno y que nuestros días no están contados. Porque la Navidad es creer en el amor, en la fe, en que todo tiene sentido y el ser humano no es una mera y patética especie accidental en el universo que tiene que ir al servicio cada pocas horas.

Porque te deseo que la alegría (esa ‘merry’) no proceda del efecto del alcohol del champange en tus venas, sino de la locura de confiar en que la fraternidad y la paz son posibles aún en un mundo tan imperfecto como el nuestro.

Por tanto, ¡bendito sea Dios en esta noche santa y gloria a Cristo en las alturas! Y que su luz, como estrella guía, nos ayude a ti y a mí a encontrar un buen guión para nuestras vidas.