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2.4.13

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25.12.12

Feliz Natividad 2012:: El mundo no se acabó (todavía)



En estas fechas entrañables y señaladas es costumbre desear paz y prosperidad.

En estos tiempos revueltos, de crisitis y agitación, más que nunca es necesario hacerlo. Todos queremos que el 2013 sea, al menos, "mejor que el 2012"; que el desastre del despropósito económico y financiero pase cuanto antes... y que cuanto antes los que lo están pasando mal puedan olvidar estos malos momentos.

Pero ojalá no queden en el olvido estos años vividos, ni sus buenos momentos, ni sus lecciones. Que lo que hemos aprendido con la falta de bonanza material no lo echemos en saco roto a la primera de cambio cuando vuelvan a fluir los euros y los dólares.

Y, ¿cuáles son para mí sus enseñanzas?

Pues... que no es lo importante tener o no tener, sino poder COMPARTIR. Que la justicia y la dignidad no pueden entenderse bien sin la fraternidad humana.

Que no era necesario tanto derroche y despilfarro. Que es mejor RENUNCIAR a determinados caprichos que realmente no nos hacen felices ni nos sirven para nada.

Que la sociedad de consumo nos utiliza y los poderosos se sirven de nuestras buenas y malas pasiones para hacernos OLVIDAR lo verdaderamente importante.

Que, aún así, nadie nos puede quitar la ESPERANZA, la fe, el amor, la solidaridad. Que por muchas que sean las penas y los sufrimientos, hay una salida para todo.

Que la FAMILIA no cambia por fuertes que soplen los vientos. Que ella es el pilar de la sociedad y el refugio de los hombres y las mujeres de todo tiempo.

Que no es necesario el champange, sino la ALEGRÍA de compartir esa copa especial que sólo se saca en Navidad.

Que no hace falta que nos toque el Gordo de la lotería, sino que nos vale con que el mundo siga girando y NOSOTROS lo contemos.

Que la ILUSIÓN de un niño no depende de lo que estemos dispuestos a gastarnos para intentar saciar todos sus deseos.

Que lo que seguimos teniendo y disfrutando nos hace ser unos PRIVILEGIADOS y, dicho sea de paso, que hemos sido unos desagradecidos que no valoramos suficientemente los bienes  heredados, recibidos o acumulados.

Que las grandes cosas son las que están en el CORAZÓN, porque los pensamientos van y bien, nacen y mueren. Que el AMOR no acabará nunca, porque lo puede todo y da sentido a todo, siempre.

En definitiva, que son los valores y las realidades ESPIRITUALES - las más elevadas, las que están por encima de lo material y de lo mundano - las que nos hacen verdaderos hombres y mujeres del siglo XXI, independientemente de la tecnología, del desarrollo, de las ideologías o de los mercados.

Por eso, los que creemos que toda esta gran Historia de la Vida tiene un sentido y una meta, no podemos menos que hacer ver estas verdades, a la luz de la FE, en estas fechas en que recordamos que DIOS sigue naciendo, que quiere intervenir y hacerse presente en el corazón de cada hombre que quiera aceptarlo.

Sin duda con su bendición seremos capaces de transformar esta crisis maléfica y especulativa en una respuesta fraterna repleta de valores útiles para la construcción de una sociedad y un mundo mejores.

De nosotros depende el aprovechar plenamente esta oportunidad.
Paz, prosperidad y bien para todos.

¡Feliz Navidad!

10.12.12

El desprecio de los hombres... ¿nos acerca a Dios?


<< El que es el hazmerreír de su vecino, como lo soy yo, llamará a Dios y éste lo escuchará. Muchas veces nuestra débil alma, cuando recibe por sus buenas acciones el halago de los aplausos humanos, se desvía hacia los goces exteriores, posponiendo las apetencias espirituales, y se complace, con un abandono total, en las alabanzas que le llegan de fuera, encontrando así mayor placer en ser llamada dichosa que en serlo realmente. Y así, embelesada por las alabanzas que escucha, abandona lo que había comenzado.

Y aquello que había de serle un motivo de alabanza en Dios se le convierte en causa de separación de él. Otras veces, por el contrario, la voluntad se mantiene firme en el bien obrar, y, sin embargo, sufre el ataque de las burlas de los hombres; hace cosas admirables, y recibe a cambio desprecios; de este modo, pudiendo salir fuera de sí misma por las alabanzas, al ser rechazada por la afrenta, vuelve a su interior, y allí se afinca más sólidamente en Dios, al no encontrar descanso fuera. Entonces pone toda su esperanza en el Creador y, frente al ataque de las burlas, implora solamente la ayuda del testigo interior; así, el alma afligida, rechazada por el favor de los hombres, se acerca más a Dios; se refugia totalmente en la oración, y las dificultades que halla en lo exterior hacen que se dedique con más pureza a penetrar las cosas del espíritu.

Con razón, pues, se afirma aquí: El que es el hazmerreír de su vecino, como lo soy yo, llamará a Dios y éste lo escuchará, porque los malvados, al reprobar a los buenos, demuestran con ello cuál es el testigo que buscan de sus actos. En cambio, el alma del hombre recto, al buscar en la oración el remedio a sus heridas, se hace tanto más acreedora a ser escuchada por Dios cuanto más rechazada se ve de la aprobación de los hombres.

Hay que notar, empero, cuán acertadamente se añaden aquellas palabras: Como lo soy yo; porque hay algunos que son oprimidos por las burlas de los hombres y, sin embargo, no por eso Dios los escucha. Pues, cuando la burla tiene por objeto alguna acción culpable, entonces no es ciertamente ninguna fuente de mérito.

El hombre honrado y cabal es el hazmerreír. Lo propio de la sabiduría de este mundo es ocultar con artificios lo que siente el corazón, velar con las palabras lo que uno piensa, presentar lo falso como verdadero y lo verdadero como falso.

La sabiduría de los hombres honrados, por el contrario, consiste en evitar la ostentación y el fingimiento, en manifestar con las palabras su interior, en amar lo verdadero tal cual es, en evitar lo falso, en hacer el bien gratuitamente, en tolerar el mal de buena gana, antes que hacerlo; en no quererse vengar de las injurias, en tener como ganancia los ultrajes sufridos por causa de la justicia. Pero esta honradez es el hazmerreír, porque los sabios de este mundo consideran una tontería la virtud de la integridad. Ellos tienen por una necedad el obrar con rectitud, y la sabiduría según la carne juzga una insensatez toda obra conforme a la verdad. >>

De los libros de las Morales de San Gregorio Magno, papa, sobre el libro de Job. (Libro 10, 47-48: PL 75, 946-947) 


25.10.12

Santiago García, archbishop, on demonstration topic

PERO, ¿QUÉ PASA?

La verdad es que, por más que pienso en lo importante que es el respeto y el cultivo de las libertades, no dejo de sorprenderme ante determinadas formas de ejercerlas. Pienso ahora especialmente en la libertad de expresión y, consiguientemente, en la libertad de manifestación. Y, procurando ser comprensivo con todas las formas de pensar, no puedo admitir como correctas, sin embargo, las manifestaciones contrarias al respeto que merecen las personas y las instituciones legítimamente constituidas.

Leyendo estas líneas cualquiera puede pensar que escribo esto con motivo de la invasión que sufrió en Mérida el Colegio de los Padres Salesianos. Es cierto. Pero no me refiero solamente a ese lamentable espectáculo cuyos estilos no son precisamente garantía de que sus autores tengan algo que ver con la defensa de la educación; a no ser que la reclamaran con urgencia para ellos mismos. Pero entonces estaríamos hablando de una educación especial. Me refiero a algo que me parece bastante más grave. ¿Quién está detrás de estos actos y de las personas que los realizan? Ni los partidos políticos, ni los sindicatos, ni las agrupaciones libremente constituidas, ni los individuos actuando a título personal, tienen derecho a ofender a quienes están cumpliendo con su deber; sobre todo cuando su trabajo se realiza ejemplarmente al servicio de la sociedad. Pero, además, esta forma de actuar, precisamente en un Colegio autorizado cuya finalidad es la educación, produce mayor escándalo, sea cual sea su identidad educativa. Hechos semejantes han ocurrido en Colegios y Universidades de iniciativa estatal.

Sin pretender ofensa alguna para nadie, me atrevo a decir que estas actuaciones de fuerza, que además carecían de la preceptiva autorización, obedecen más a la ley de la selva que al ejercicio de los legítimos derechos de manifestación y expresión. No sé qué entenderán por dictadura los organizadores y realizadores de estas acciones pretendidamente democráticas. No voy a aludir a las ideologías predominantes en quienes realizan este tipo de actos. En una sociedad plural caben todas las formas de pensar que respetan las leyes y las personas. Eso es imprescindible en un Estado democrático y de derecho. Pero, además de aludir a la falta de educación que dan a entender determinadas formas y lugares de manifestación, quiero decir claramente que, como miembro de la Iglesia Católica me duele que se utilicen expresiones y gestos insultantes y agresivos contra personas consagradas. Esos “detalles” muestran suficientemente la intención que subyace al pretendido ejercicio de la libre expresión y manifestación. Claro, mirando esto, no puede extrañarnos que, cobardemente encubiertos por el anonimato que facilitan las redes informáticas, se practiquen constantemente difamaciones injustificadas, calumnias gravemente contrarias a la intimidad y al honor de las personas, y una amplia serie de elementos claramente contrarios al decoro y al más elemental nivel de civismo y de altura humana.

Quiero terminar esta breve reflexión manifestando el dolor que me causa constatar que muchos de estos comportamientos indebidos están potenciados o al menos influidos por conductas de adultos que tienen lugar en el mismo hogar de la familia y, a veces, según testimonio de los mismos alumnos, en algunas aulas de centros que están llamados a ser lugares de educación. Es posible que, si iniciáramos una revisión exhaustiva, constatáramos en diversos lugares, organismos, instituciones y personas, alguna responsabilidad directa o indirecta, consciente o inconsciente que estuviera cerca de las conductas que pretendemos denunciar. El mal no está solo en las manifestaciones explosivas, sino también en los comportamientos ordinarios de muchos. Por tanto cabría argüir, en nombre de la libertad y de la coherencia, que nadie es quien para corregir a los demás desde sus propios defectos. Pero nadie tiene tampoco el derecho de abandonar la defensa de la verdad, de la justicia, del respeto y de la libertad de todos, aunque su historia cuente con defectos. Todos somos pecadores; pero el pecado no impide que ejerzamos su denuncia legítima, y que seamos apóstoles en favor de la búsqueda de la virtud. Creo en la renovación de la sociedad en todos sus estamentos, ámbitos y dimensiones. Por tanto desde estas líneas lanzo una invitación a reflexionar, a trabajar y a ser constantes procurando, con la palabra y con el testimonio, que la verdad venza al error, la bondad a la maldad y la esperanza al pesimismo, a la desconfianza y a la simple resignación ante los males que pueden corregirse.

+ Santiago García Aracil 
Arzobispo de Mérida-Badajoz

30.9.12

:::Flash FRC 2012:::

"Jesús vence a sus enemigos no cuando los derrota, sino cuando los gana a su Amor". - Padre Mendizábal.

3.9.12

::Flash:: La fuente de agua viva...

La Palabra de Dios es una fuente inextinguible de vida: «Es más lo que dejamos que lo que captamos, tal como ocurre con los sedientos que beben en una fuente» (San Efrén).

25.12.11

¡Feliz Cristidad!


Sí, lo sé… suena raro. Podría haberte deseado una “Feliz Navidad” y hubiese sido más sencillo. Lo que pasa es que… no sé tú, pero mi bandeja de entrada por estas fechas se satura de mensajes con el mismo asunto (y mensajes muy parecidos). Y que conste que me encanta, ¿eh? porque lo importante son las personas que se acuerdan de mí y me desean lo mejor. Aunque el mensaje se diluye, y… lo siento, pero no lo puedo evitar.

Si ‘Feliz Navidad’ es un equivalente a ‘feliz verano’, o ‘feliz cumpleaños’… pues ¡muchas gracias! Ójala se cumplan tus deseos y agradezco tus buenas intenciones.
A mí me gusta más la versión anglosajona, “Merry Christ-mas”. El otro día escuché una idea que me llamó la atención: “La Navidad es Jesucristo”. Es cierto, aunque hay quien la convierte en otra cosa. Así que un ‘merry christmas’ es una “alegre misa de Cristo”, y el ‘Christmas Day’ es el día de la misa de Cristo. No deja de ser una aproximación, pero el Cristo está bastante más patente en el ‘Christ’ inglés.

Es decir, que mi ‘Feliz Navidad’ es más bien un ‘Feliz Cristo’. Porque quiero celebrar contigo que Dios se hizo hombre, que existe y que no nos ha abandonado a nuestra suerte. Porque esta es la noche más feliz y alegre del año, dado que implica que ni tú ni yo estamos sometidos a terreno y que nuestros días no están contados. Porque la Navidad es creer en el amor, en la fe, en que todo tiene sentido y el ser humano no es una mera y patética especie accidental en el universo que tiene que ir al servicio cada pocas horas.

Porque te deseo que la alegría (esa ‘merry’) no proceda del efecto del alcohol del champange en tus venas, sino de la locura de confiar en que la fraternidad y la paz son posibles aún en un mundo tan imperfecto como el nuestro.

Por tanto, ¡bendito sea Dios en esta noche santa y gloria a Cristo en las alturas! Y que su luz, como estrella guía, nos ayude a ti y a mí a encontrar un buen guión para nuestras vidas.

22.12.11

El portalito de Belén: ¿background or battlefield?

Tengo un buen compañero en el IES Albarregas que “está harto de tener que morderse la lengua” al ver situado en el vestíbulo del centro, año tras año, un pequeño portal con figuritas. Según su punto de vista, semejante actividad supone “mostrar elementos de apología de la confesión católica”, algo intolerable. ¿Por qué? Pues porque nuestro centro “es público”.http://www.blogger.com/img/blank.gif



¡Vaya por Dios! Otro caso claro de confusión entre laicidad y laicismo. ¡Cuánto daño ha hecho a este país el nacional-catolicismo! Pero, ¿hasta cuándo tendremos que seguir pagando las consecuencias?

Efectivamente, nuestro país es laico y aconfesional. Pero al mismo tiempo defiende la libertad religiosa y reconoce los valores positivos que entraña esa libertad. Lo cual quiere decir que un profesor o un alumno puede ser ateo, agnóstico, católico, budista o musulmán… pero tiene derecho a manifestar abiertamente sus creencias, a comportarse conforme a los dictámenes de su condición de creyente y a contribuir al bien social de un modo confesional. La postura militante ateísta y aniquiladora de todo aquello que esté relacionado con la religión en la sociedad civil es tan injusta e intransigente como lo fue en su día la censura franquista. Los oprimidos se vuelven opresores.

Pero es que, además, me parece increíble que personas cultivadas y de una alta formación no reconozcan la aportación del cristianismo a nuestra cultura, a nuestra historia y a nuestra sociedad. Siempre un muro cerca a la Iglesia y a la fe cristiana. O estás dentro o estás fuera. ¿Y qué?

¿Por qué una exposición religiosa es ofensiva y cualquier otra no? ¿Halloween no hace apología de su violencia terrorífica? ¿Y los escaparates del ciclo de comercio no son apología del consumismo desenfrenado? ¡¿Y por qué?!
Sin duda, el problema no está en la cultura expuesta ni en su relación con la creencia o increencia, sino en el receptor y su punto de vista subjetivo y predispuesto. Un portal de Belén es mucho más que un símbolo religioso, sin duda.
No es de extrañar que al exponer sus ideas, mi colega derive rápidamente en una crítica a la misma presencia de la Religión en la enseñanza. Dice que nunca llamará “compañero” al profesor de religión porque no ha aprobado unas oposiciones; docentes infiltrados a las órdenes del obispo que cuestionan lo que otros profesores como él enseñan en sus clases. Incluso acusa a nuestra compañera de “conseguir alumnos prometiéndoles un viaje de fin de semana en avión a Roma”.

Pues, estimado José María, creo sinceramente que aquí estás siendo estrecho de miras (otra vez sorpresa). Primero porque los compañeros interinos tampoco han aprobado unas oposiciones, y tienen toda nuestra consideración porque comparten la difícil tarea de educar. Segundo, porque no es el obispo al estilo cacique el que envía infiltrados a los centros públicos sino que somos los padres los que decidimos si queremos que nuestros hijos reciban o no una formación religiosa reglada y específica (algo que haría mucho bien a nivel cultural a todos los alumnos, por otra parte). Y, por último, porque decir que los alumnos se apuntan a la clase de religión para ir a un viaje más (por muy interesante y cultural que sea) es dejarlos, a ellos y a sus padres, a la altura del betún.

A veces se nos olvida que detrás de cada idea hay personas palpables y completas, con sus virtudes y sus defectos, pero que no se merecen críticas destructivas, sino constructivas. A veces se nos olvida que cuando publicamos nuestras ideas en internet también las manifestamos a los que tenemos al lado. A veces es mejor morderse la lengua, pero esta vez no lo he podido evitar…

24.12.10

¡¡¿¿Que hoy nos ha nacido quién...??!!




Vamos a ver. Mi bandeja de entrada se está llenando de correos que felicitan la Na(ti)vidad. Esta noche es Nochebuena, sí... pero ¿tanta celebración a cuénta de qué? Nuestro mundo es cada vez más complicado, más vertiginoso, y parece que precisamente este año tenemos poco que celebrar.
¿Por qué nos vamos a acordar ahora del nacimiento de un Mesías, de un profeta o de un gran hombre? ¡¿Dos mil y diez años después?! ¿Tiene este algo de sentido, tiene que ver algo conmigo y contigo?

El lenguaje cristiano nos traiciona. Porque en los mensajes se repiten frases cargadas de significado que nos pasan por alto: "...que el Niño Dios vuelva a nacer en nuestros corazones...".

El corazón. "La mayor parte de la gente no lleva a Dios en el corazón", me respondían a una felicitación reenviada. Y es verdad. Porque nuestros "corazón" no es un músculo cardiaco, sino que supone una realidad misteriosa de nuestro ser persona. Creer que estamos dotados de corazón supone pensar que somos algo más que carne, conexiones nerviosas y hormonas. Algo más que sentimientos y pensamientos. Es pensar que poseemos un alma inmortal que es la que nos anima y nos otorga libertad. Porque es que, además, nuestro corazón lo podemos llenar o vaciar de personas y cosas; podemos ocuparnos y preocuparnos de los demás (o no), podemos dedicar nuestro tiempo y nuestras energías a los demás (o no), podemos abrirnos a la presencia de Dios (o no). Y esto implica una concepción de la persona como un todo sensible con inteligencia y voluntad, capaz de amar.... o no. Corazón-alma-amor van de la mano, porque todos hemos experimentado alguna vez qué es eso del amor, pero lo podemos digerir como lo que es o como un gran engañabobos sentimental.

Por tanto, si existe Dios, la manera que tenemos de relacionarnos con Él es a través de nuestro yo-más-íntimo, de nuestro corazón. Y hoy - sí, después de tanto tiempo - lo que celebramos no es otra cosa sino que Dios existe y que no nos ha abandonado. Eso es lo que creemos los cristianos, porque el Niño de Belén es el mismo que por nosotros murió en una cruz y resucitó, para salvarnos del vacío y del absurdo y sinsentido del no-ser. Al establo se llega siguiendo un camino inverso, rebobinando la historia del Cristo... o no se llega.

Ese Dios vivo e intemporal es el que quiere "volver a nacer". Igual que aquel día quiso -por amor y nada más- encarnarse en un pequeñín, su voluntad es siempre la de formar parte de nuestra historia. Habitar nuestro corazón, que no es otra cosa que dejarle formar parte de nuestros pensamientos y emociones. "Abrid las puertas a Cristo" - es la idea. Llevar a Dios, tenerle presente en nuestras vidas.

Si hiciéramos esto... ¡qué alegría! Porque el encuentro con Dios no puede dejarnos indiferentes. El Niño-Dios pobre del pesebre tiene el poder de transformarnos y de cambiar todos nuestros humanos esquemas. Y, como por añadidura, la paz, la bondad y el amor... (¡el buen rollito!) nos hace dibujar una sonrisa y nos colma de una felicidad compartida.

Pues eso es lo que yo deseo para tí esta noche... y todas las demás noches.

10.11.10

Menudo Calvario




Su señorita de historia se llama Maricruz. En clase de música preparan ya un villancico para la actuación de Navidad. Su deportista favorito se santigua al entrar en el campo, y si se lesiona imitándole en un campo de segunda una ambulancia de la Cruz Roja acudirá en su socorro.
A doscientos metros de la puerta de su cole está la Calle de la Cruz, cerca de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, aunque la patrona de su pueblo es La Virgen de la Piedad.
La Via de la Plata pasa muy cerca, camino de los restos de Santiago Apóstol, de cuya Orden procede la fundación de la villa.
En la clase de hoy la maestra habla del emperador Constantino y de cómo su ejército venció a las tropas de Majencio portando el Crucifijo en sus escudos.
Sus compañeras llevan decenarios muy de moda y pendientes en forma de cruz; incluso el más bruto de la clase cuando quiere retirarle la palabra a alguien hace un gesto de arriba a abajo y de izquierda a derecha.
La mayor parte de sus compañeros van a clase de Religión, en su familia hay adultos que cargan con una cruz en la procesión del Viernes Santo -declarada de interés cultural- y la práctica totalidad de sus conciudadanos serán enterrados bajo este símbolo cristiano.

Pero hoy, el Jefe de Estudios, José María, ha entrado en su clase y ha quitado un crucifijo que colgaba de la pared.
Y es que sus padres -concejal del PSOE él- han acudido a los tribunales para conseguirlo. A pesar de que no forman parte del Consejo Escolar ni como padres ni como profesores que son. A pesar de la supuesta autonomía de los centros escolares. A pesar de que sus argumentos incluyen el “respeto y la tolerancia a todas las confesiones -o no- religiosas”. A pesar de la negativa de la mayor parte de la comunidad educativa.

Y es que estamos en el 2010 (después de Cristo) y parece que ahora molesta lo que durante siglos ha sido símbolo de entrega, de sacrificio, de trascendencia y de inspiración.

¿A quién queremos engañar? Negar la cruz es negar nuestra cultura (desde las Canarias hasta los óscars pasando por el Guantanamera). Es dejar de respetar las creencias y la historia de nuestro pueblo. Es despreciar el arte y no comprender que la religión es algo que nos define, las compartamos o no; exactamente de la misma manera que nos define el fútbol, o los toros, o el vino... los compartamos o no.

Lo ha dicho el Papa hace este mismo fin de semana. Si esto no es anticleriscalismo y un laicismo agresivo...

El mismo Ortega y Gasset, que da nombre al colegio de Almendralejo en que hoy se comete este atropello ideológico ya se daba cuenta cuando escribió:
“Cuidado de la democracia. Como norma política parece cosa buena. Pero la democracia del pensamiento y del gesto, la democracia del corazón y de la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad”.

Gracias a Dios hay cosas que van más allá de si lo que cuelga de la pared es una cruz o un póster de Jesucristo Superstar. Al fin y al cabo, el que cuelga del madero estuvo allí porque ciertamente molestaba y su respuesta fue – como siempre -muy reveladora: “Perdónales porque no saben lo que hacen”.